Con Alejandro Vanoli, la política monetaria seguramente continuará condicionada por la política fiscal. Tal vez se evite una nueva devaluación y se insista con bajas tasas de interés. Y seguramente se combatirán mercados cambiarios distintos del oficial, no sólo el paralelo sino también los derivados del mercado bursátil.

o largo de la gestión de Juan Carlos Fábrega al frente del Banco Central (BCRA), la política monetaria estuvo claramente dominada por la política fiscal.

Esto significa que la emisión de dinero no estuvo motivada por decisiones autónomas del BCRA de acuerdo con sus objetivos de política económica, sino que fue consecuencia de la necesidad del Gobierno Nacional de financiar su déficit fiscal con emisión monetaria, a través de adelantos transitorios (préstamos del BCRA al Tesoro Nacional) y de la distribución de utilidades (generadas por el impacto de las subas del dólar oficial sobre el valor en pesos de las reservas).

No es razonable esperar que esto cambie con la designación, al frente del BCRA, de Alejandro Vanoli (hasta ahora presidente de la Comisión Nacional de Valores, CNV, ente regulador de los mercados bursátiles).

Con Fábrega, el BCRA emitió tanto dinero como necesitó el Gobierno para cubrir su creciente déficit fiscal, y la política monetaria quedó así condicionada por decisiones del Ministerio de Economía. Con Vanoli esto seguramente no cambiará.

La designación de Vanoli tal vez incline la balanza en la disyuntiva entre altas tasas de interés para contener el dólar paralelo y la inflación (postura de Fábrega) y bajas tasas de interés para impulsar la economía (postura de Kicillof) en favor de esta última. A fin de cuentas, la salida de Fábrega puede leerse como un triunfo de Kicillof en esa controversia.

De todos modos, eso tarde o temprano terminaría ocurriendo. Por la influencia que parece tener Kicillof sobre la Presidenta, y porque ningún gobierno tolera por mucho tiempo altas tasas de interés en medio de una recesión (ver nota “Idas y vueltas en el BCRA”).

También es probable que, con Vanoli, el BCRA no insista con devaluaciones cuyo efecto sobre la competitividad cambiaria dura muy poco, por su impacto inflacionario, como ocurrió este año.

Resta saber si intentará mantener fijo el tipo de cambio, como ocurrió entre febrero y abril, o subirlo lentamente como ocurrió, intermitentemente, desde mayo (o diseña algún esquema de tipos de cambios múltiples, para intentar devaluar con control de impactos inflacionarios, ver nota “Cambios múltiples o muchos tipos de cambio”).

De allí se deriva el que probablemente sea el cambio más importante, que explica la designación de Vanoli: continuando el atraso cambiario, y la tendencia a incrementarse la brecha cambiaria por emisión de dinero sin recuperación de reservas y bajas tasas de interés, es altamente probable que el Gobierno intente profundizar el combate de las consecuencias del atraso cambiario y el aumento de la brecha cambiaria en lugar de combatir sus causas.

Esto implica, concretamente, mayor esfuerzo de fiscalización y persecución a quienes operen en el mercado paralelo (como viene ocurriendo en estas semanas). A fin de cuentas, Vanoli repitió el argumento tantas veces repetido por Capitanich de que el dólar paralelo es tan ilegal como la comercialización de cocaína (ver nota “Cuán importante es el dólar paralelo”).

Y, fundamentalmente, a quienes operen en mercados alternativos al oficial, hasta ahora legales, como el dólar bolsa (comprar instrumentos financieros en pesos para venderlos en dólares) o el contado con liquidación (igual que el dólar bolsa pero realizando las ventas en el exterior).

Esta es la señal que dio la Presidenta en su discurso por cadena nacional cuando mencionó explícitamente a bancos y agencias de bolsa que habían realizado ese tipo de operaciones, que ella calificó como ilegales. Seguramente anticipaba un endurecimiento de los controles para desalentar estas operaciones (ver nota “Cruzadas políticas que no mejoran la economía”).

Vanoli, al frente de la CNV, tenía, entre sus responsabilidades, controlar los mercados bursátiles, entre ellos los de operaciones con instrumentos financieros utilizados para operaciones cambiarias.

Esa experiencia es probablemente la que motivó su designación al frente del BCRA.

Fuente: lavoz.com.ar

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