Tras el cachetazo de Boca a River, Teo quedó en el ojo de la tormenta

Desencajado, Gabriel Mercado se separó del racimo de jugadores que se juntaron dentro del campo de juego para saludar a los hinchas y aceleró el trote camino al vestuario. Al llegar, le pegó una patada a la puerta y soltó: “¡Qué cagones que son!”.

No especificó a quiénes se refería, pero los testigos del episodio interpretaron que la frase fue dirigida especialmente a Teófilo Gutiérrez y a Carlos Sánchez, quienes se fueron expulsados del Superclásico que River perdió en Mendoza por una patada innecesaria y por un supuesto insulto a Diego Abal, respectivamente.

Tras el cachetazo de Boca a River, Teo quedó en el ojo de la tormenta

“Guapos son los que se quedan peleando en la cancha“, dijo luego Mercado, uno de los más molestos por el lacerante 5 a 0 que Boca le asestó a River. Teo recogió el guante y se generó una fuerte discusión entre ambos, según reconocieron ante Clarín tres integrantes del plantel. La contundencia del resultado en contra dejó marcas internas en el plantel de River.

Marcelo Gallardo quedó muy molesto con la actuación y muchos jugadores reconocen por lo bajo que en algunas situaciones de juego hubo una mezcla de displicencia y desinterés por lo que estaba ocurriendo. Ante este complejo escenario a sólo cuatro días del choque de ida ante San Lorenzo, por la Recopa Sudamericana, uno de los principales desafíos del técnico será reconstruir un vestuario en el que quedaron algunas grietas.

“Lo principal es lograr de nuevo el compromiso absoluto de los jugadores y que todos vuelvan a tirar del mismo carro“, afirmó un alto dirigente del club.

Por lo general solitario, y dueño de una personalidad bastante particular, Teo volvió a quedar en el ojo de la tormenta luego de bastante tiempo. Gallardo le había dado un tirón de orejas en el arranque de su ciclo, cuando el colombiano se sumó al plantel después de tiempo tras las vacaciones post Mundial. Y desde entonces pareció adaptarse a las normas grupales de trabajo. Hasta ayer: son varios los compañeros que fuera de grabador le cuestionan la innecesaria patada a Fernando Gago que le valió la tarjeta roja. “Pareció que lo hizo para irse de la cancha” y “Eso hace alguien que no quiere seguir jugando”, fueron dos de las frases pronunciadas, sotto voce, por sus compañeros.

Gallardo no lo dirá abiertamente, pero sus gestos de contrariedad y disconformismo en el campo eran los de un técnico que advierte una falta de compromiso de parte de algunos futbolistas. Al Muñeco se lo vio muy golpeado ayer, cuando el plantel regresó de Mendoza después de vivir la semana más dura de su gestión, al sufrir dos caídas seguidas ante un equipo muletto de Boca y encima con el histórico resultado del sábado: en la era profesional, nunca había habido una diferencia tan abultada en un Superclásico, ni oficial ni amistoso.“El equipo de memoria ya no debería existir”, bramó otro dirigente. En efecto, Gallardo analiza realizar variantes en la que hasta el sábado era su formación ideal.

¿Seguirán entre los once Jonatan Maidana y Ramiro Funes Mori o se vendrá el tiempo de Germán Pezzella y de Eder Alvarez Balanta? ¿El volante central seguirá siendo Matías Kranevitter o si Leonardo Ponzio se recupera de la contractura que le impidió viajar a Mendoza se quedará con el puesto que parecía ser del tucumano? ¿Qué pasará con Teo y con Rodrigo Mora, cuya actuación dejó muy disconforme a Gallardo y por eso lo sacó en el entretiempo?

Tras el cimbronazo, en River es tiempo de replanteos. Boca lo dejó caminando sobre una arena movediza y lo llenó de dudas pensando no sólo en la Recopa, sino también en su principal objetivo: la Libertadores. Las secuelas del impacto Boca ya están a la vista.

Fuente: Clarin.com

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