En un clima marcadamente opositor y crítico del gobierno nacional, los dirigentes de las Centrales de los Trabajadores Argentinos (CTA y Autónoma), Hugo Yasky y Pablo Micheli, reclamaron ayer en Plaza de Mayo la reapertura de las negociaciones paritarias y el cambio del modelo económico-social; rechazaron el bono de fin de año y el rol de la reunificada CGT en ese acuerdo y aseguraron que habrá ‘paro nacional‘.
En un acto realizado en la Plaza de Mayo, el jefe de la CTA Autónoma (CTAA), Pablo Micheli, reclamó ‘la construcción de un paro nacional‘, rechazó ‘el pacto firmado entre el gobierno y la CGT‘ y dijo que ‘ello esfumó la posibilidad de una gran huelga‘.

‘La CGT hizo una lectura errónea de la subjetividad de los trabajadores. Creyó que la firma de esa acta y la aceptación de un bono eran suficientes. Ello no recuperó el poder adquisitivo de los salarios. La central obrera careció de solidaridad de clase. Mientras tanto, el gobierno no tolera opiniones diferentes y profundiza el ajuste, generando cada vez más pobreza‘, afirmó.

Por su parte, Yasky fue aún mucho más duro al referirse al gobierno y aseguró que los funcionarios son ‘la derecha, el conservadurismo, el neoliberalismo, y sólo alguna vez sintieron un poco de apetito, pero jamás supieron lo que es el hambre‘.

Yasky auguró un fin de año ‘muy doloroso y con hambre en las barriadas humildes‘ y, al referirse a la CGT, expresó: ‘Algunos son buenos dirigentes y demostraron coherencia a lo largo de sus vidas; pero a otros es mejor perderlos que encontrarlos, porque jamás tuvieron problema en bajarse los pantalones‘, puntualizó.

Micheli explicó que ‘el gobierno distribuye cada vez más regresivamente la riqueza y sólo beneficia a los sectores poderosos y concentrados, y creyó que un acuerdo con la CGT evitaría la conflictividad‘, aunque señaló que ‘ningún pacto detendrá la lucha, aunque no les guste a algunos compañeros‘. Micheli aseveró que se impone ‘la derrota del modelo y del neoliberalismo para edificar una sociedad más justa‘, y calificó el presupuesto 2017 como ‘retrógrado‘.

Micheli y Yasky coincidieron en que la CGT debe participar en un paro nacional, en tanto el dirigente docente sostuvo que ‘los trabajadores no pueden ser furgón de cola de los empresarios, de sectores conservadores del neoliberalismo y de la derecha‘. ‘Hay revanchismo de clase en toda América Latina. Quieren cobrar doce años de conquistas y avances; reducir los salarios y el poder de compra y culpar al movimiento sindical por la falta de competitividad del país. El pueblo los parará. No queremos que los funcionarios agachen la cabeza ante los yanquis. Siento vergüenza que este gobierno represente a los argentinos‘, dijo Yasky.

El dirigente reivindicó a los gobiernos kirchneristas y rechazó que el gobierno haya dejado ‘afuera del diálogo‘ a las CTA. También afirmó que Macri ‘es astuto y tiene sangre fría para simular y mentir‘ y acusó a la CGT de haber aceptado ‘la división del campo popular para dialogar‘. ‘Este gobierno representa el punto más alto de unidad de la clase dominante. Lo apoya la embajada americana. Viene por todo: las leyes laborales, la justicia, las paritarias, el movimiento sindical‘, dijo. En tanto el titular del gremio estatal porteño (ATE), Daniel Catalano, reclamó un bono universal de 17.000 pesos.

Fuente: diariodecuyo.com.ar

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