La directora del organismo anticipó que en febrero se evaluará la confiabilidad de los datos de inflación.

La directora del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, afirmó ayer que la Argentina ha progresado en la confiabilidad de sus estadísticas de inflación y crecimiento, pero aclaró que “queda más por hacer”.

“Iniciamos un proceso con las autoridades argentinas, muchos progresos se han hecho”, dijo en una conferencia de prensa Lagarde, que participa en Santiago de Chile en la conferencia “Desafíos para asegurar el crecimiento y una prosperidad compartida en América latina”. La funcionaria expresó: “Se han hecho progresos, pero queda mucho por hacer”.

Luego de la moción de censura que recibió a principios de 2013 por parte del FMI, el gobierno argentino comenzó este año a corregir sus estadísticas manipuladas, con un nuevo indicador nacional de inflación, que, de todos modos, no deja de generar suspicacias entre los analistas porque está lejos de las mediciones provinciales.

El ministro de Economía, Axel Kicillof, adelantó que la inflación terminará el año en un 25%, mientras que en la ciudad de Buenos Aires la suba de precios rondará el 40%, número similar al relevado por Neuquén y San Luis, y por la mayoría de las consultoras económicas.

Lagarde dijo que espera que en febrero próximo esté concluida una evaluación sobre las estadísticas argentinas que el FMI realiza en conjunto con las autoridades argentinas.

Por otra parte, en la conferencia de prensa, al referirse a la cuestión regional, Lagarde dijo que Chile puede ser calificado como “el alumno que trabaja duro y trata de cambiar el destino de toda la gente”.

La número uno del Fondo advirtió que América latina debe “revitalizar” su “confusa” integración regional y apostar por las reformas estructurales para continuar los progresos sociales logrados en la última década, en un contexto de desaceleración global y bajos precios de las materias primas.

CRÍTICAS AL ALBA Y EL MERCOSUR
Al respecto, cuestionó la proliferación” y heterogeneidad de grupos regionales, como el Alba y el Mercosur, cuyos “beneficios agregados” calificó de “confusos”, y defendió una “revitalización” de la integración comercial.

Por otra parte, admitió su preocupación por las fallas en el suministro de servicios públicos de los gobiernos a la creciente clase media que emergió en la región fruto de los años de bonanza, y que pueden poner en peligro la reducción de la desigualdad económica alcanzada. “Las crecientes expectativas de esta nueva clase media están chocando contra las limitaciones en la oferta de servicios públicos”, subrayó.

En otro orden, la ex ministra de Finanzas de Francia aprovechó la conferencia para marcar distancias con la muy mala imagen de la institución en América latina en el pasado, donde aún es recordada por las recetas económicas de los 90 y comienzos de siglo. En este sentido, Lagarde se presentó en la capital chilena como “la nueva cara” de la institución, más enfocada “en escuchar”. Al respecto, dijo que si bien “lo que ocurre a nivel macroeconómico es importante”, también lo es “lo que sucede sobre el terreno”.

La directora del Fondo fue precedida por la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, que admitió que Chile no escapa a los altos niveles de desigualdad de la región.

Fuente: lanacion.com.ar

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