Hace ya más de cuatro años que Amy Winehouse falleció por una intoxicación de alcohol en su piso de Londres y mucho se especuló desde entonces sobre su muerte y sobre el tipo de vida que llevaba. Ahora, Janis Winehouse, la madre de la cantante, dio a conocer detalles de su partida a través de su libro de memorias Loving Amy: A Mother’s Story, que está próximo a lanzarse.

Luego de haber estudiado los cuadernos de su hija con detenimiento, la mujer afirma que su hija podría haber tenido el síndrome de Tourette, que se caracteriza por múltiples tics físicos y vocales. Janis describe su infancia como una etapa muy difícil, que se vio agravada por la separación de su esposo y el principio de escleorósis múltiple que sufrió ella.

Además, sufrió problemas con sus compañeros de colegio, que la apodaron “huracán Amy”, por sus personalidad desordenada y caótica. “Yo sabía en mi corazón que Amy era ángel y diablo, todo en uno”, declaró su progenitora.

“A los nueve años de edad, Amy tenía un entramado de cicatrices en sus brazos por cortes a sí misma. Además, a los 10 fue sorprendida robando y se hizo un piercing en su labio en el fondo del salón de su clase. A los 12 ya estaba fumando en el patio trasero y tres años después, comenzó a beber alcohol”, declaró.

Janis cree que sus adicciones sobre todo a la heroína, que se agravaron cuando se hizo famosa, tenían que ver con el miedo al éxito y también a ser ignorada.

Una vez que se casó con el problemático Blake Fielder-Civil, todo empeoró y comenzó a ser bulímica. “Era cada vez más agresiva y paranoica”, agregó.

La madre de Amy Winehouse reveló detalles escalofriantes de los últimos años de su hija

Ni bien firmó contrato con Universal a sus 23 años, su carrera despegó y los problemas se acentuaron. Luego de la salida de Back to black, tuvo una recaída cuando convulsionó por tomar un cóctel de heroína, cocaína, ketamina y marihuana. A pesar de haber ido a rehabilitación, Amy se escapó con la ayuda de su esposo por un helicóptero.

Luego de ese momento, Blake fue arrestado y, a pesar de estar lejos de Amy, ella sucumbió aún más. “Vivía en una pocilga, le faltaban dientes y su píel estaba llena de manchas y granos”, contó.

En 2008, fue disgnosticada con Impétigo, una enfermedad altamente contagiosa que ataca el sistema inmunológico. Meses más tarde, rechazó entrar a rehabilitación y quiso desintoxicarse en su casa. Pero se alcoholizó durante dos días seguidos y consumió drogas hasta cortarse los brazos y apagarse un cigarrilo en su mejilla. Además, volvió a sufrir convulsiones y una tomografía computarizada reveló moco alrededor de sus pulmones y un crecimiento en su cavidad torácica que resultó ser benigno.

La pérdida de peso era tan grave, que comenzó a usar implantes mamarios para disimularlo. Para el año 2010, Janis dejó de hablar con ella y comenzó comer huevos revueltos para purgarse más fácilmente debido a su intenso cuadro de bulimia. Su tiroides comenzó a fallar y continuó rechazando la ayuda profesional.

En 2011, en plena gira europea, se olvidó la letra de sus canciones y sus shows se tuvieron que cancelar. Hasta que el 23 de julio de ese mismo año, murió boca abajo en su cama de Camden, después de semanas de sobriedad.

“Ella era una cantante, una superestrella, un adicta y una joven que se precipitó hacia una muerte prematura. Para mí, sin embargo, ella es simplemente Amy. Ella era mi hija y mi amiga, y ella estará conmigo para siempre”, declaró.

Fuente: Fashiontvla.com

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