La tensión entre el gobernador y la agrupación de militantes rentados no cesa. Cristina proscribió a Marangoni y Scioli retacea su apoyo a Mariano Recalde. Interna caliente.

El cierre de listas en la ciudad de Buenos Aires para competir en las PASO del distrito desató un nuevo frente de batalla entre el kirchnerismo duro, encabezado por La Cámpora, y el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli.

Scioli-La Cámpora: una relación que no vaLa declinación de Gustavo Marangoni a su candidatura por el sciolismo porteño, bajada por orden expresa de la Jefa de Estado para favorecer las chances de la agrupación juvenil en el distrito, muestra cómo la Casa Rosada sigue negándole al exmotonauta competir de igual a igual por dentro del Frente para la Victoria (FpV).

La actitud totalmente hostil de la Jefa de Estado dificultando y poniendo palos en la rueda a Marangoni, una de las personas con mayor llegada al mandatario provincial, abre nuevamente la discusión sobre las reales y verdaderas emociones de Cristina hacia el gobernador.

El kirchnerismo, acostumbrado a manejarse con el dedo presidencial, sin debate ni consenso, mostró en territorio porteño la cara más sanguinaria de su proceder, poniendo al armado presidencial de Scioli en apuros, dejando en claro que nunca llegará a ser el candidato que represente al espacio que comanda la presidenta.

Otra cuestión que levanta polémica es el rumor de que la propia Cristina le habría pedido a Scioli salir a apoyar en la campaña al candidato de La Cámpora, el cuestionado presidente de Aerolíneas Argentinas (AA), Mariano Recalde, a lo que el mandatario se habría negado, generando aún más mal humor en el ambiente presidencial hacia su figura.

Queda claro que la agrupación que lidera Máximo Kirchner prefiere al polémico Florencio Randazzo a las elecciones internas del FpV, por lo que resulta casi ridículo que le pidan a Scioli que acompañe firmemente a un candidato que no mueve el avispero de las encuestas y que apenas si junta un 2% de intención de voto en la Capital Federal, y que sólo buscaría un cargo electivo para conseguir fueros que le permitan quedar al margen de las múltiples denuncias que pululan en la Justicia por sus manejos en AA.

Esta actitud adversa del kirchnerismo recalcitrante hacia el mandatario bonaerense, se pudo ver el pasado viernes, cuando Aníbal Fernández, echó a Juan Carlos “Chueco” Mazzón, histórico operador del PJ que trabaja ahora en la candidatura de Scioli, del cargo que ocupaba como Coordinador General de Asuntos Políticos Institucionales de la Unidad Presidente.

Mazzón, que supo ser el cerebro de las campañas y cierres de listas del oficialismo con Néstor Kirchner en vida, ve ahora como su acompañamiento a la candidatura de Scioli, le valió que el kirchnerismo más rancio que rodea a la presidenta, le bajara el pulgar y lo obligara a tomar nuevos rumbos dentro del PJ.

La cuestión está esbozada, por un lado el kirchnerismo y sus adláteres que buscan seguir con el rumbo de la mal llamada década ganada, y por el otro Scioli en alianza con el PJ clásico, que buscan un viraje político, con el diálogo y el consenso como consigna central de cambio.

Fuente: diariohoy.net

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