Insatisfecho con la magnitud que tuvo -hasta ahora- el proceso de baja en el precio del dólar blue, el Gobierno decidió en las últimas 48 horas aumentar la presión que desde hace una semana ejerce sobre quienes hacen operaciones bursátiles que permiten arbitrar monedas (y por lo mismo, fijar cotizaciones del tipo de cambio).

El propósito es hundir los precios del contado con liquidación y del dólar Bolsa para intentar forzar un retroceso mayor en el precio del dólar paralelo, en procura de instalar la idea -de cara al fin de semana largo- de que la corrida contra el peso ya pasó.

La estrategia oficial obtuvo ayer un triunfo y una derrota.

Es que si bien los precios del dólar que surgen de operaciones bursátiles ajustaron a la baja otro 2% promedio (haciendo caer 5% promedio a las acciones y los bonos de la deuda en dólares), la cotización del blue rebotó de $ 14,65 a $ 14,83 (1,2%), interrumpiendo un ciclo bajista que lo había hecho retroceder hasta 8% al cabo de la última semana.

La mejora del blue se produjo pese a que las cotizaciones del dólar que resultan de las transacciones de la compra/venta de activos bursátiles con cierre en el exterior (contado con liquidación) cayó a $ 13,33, mientras el que surge de operaciones con títulos públicos en la plaza local (dólar Bolsa”) retrocedió a $ 13,28.

Y ensanchó hasta el 75% la brecha abierta con el tipo de cambio oficial, pese a que el Banco Central (BCRA) deslizó esa variable hasta $ 8,4770 a nivel mayorista, en una jornada en la que debió vender US$ 40 millones de las reservas para evitar que ese ajuste fuera mayor. Por esta intervención, más pagos de la deuda realizados en la jornada, las reservas mermaron hasta US$ 27.660 millones (-51 millones en el día), volviendo a niveles que no mostraban desde comienzos de abril.

PRESIÓN “ASEGURADA”
Los operadores bursátiles coincidieron en señalar a LA NACION que el derrumbe de los precios del dólar en Bolsa se produjo por el pedido que hizo el Gobierno a algunas compañías de seguros para que se sumen a la cruzada oficial “anticontado con liqui” y descarguen en el mercado bonos en dólares que mantuvieran en sus carteras de inversión.

Si a esto se suma la versión (luego desmentida oficialmente) sobre la aplicación del impuesto a la ganancias, con su alícuota tope del 35%, a la venta de acciones en el exterior se entenderá la aceleración en el proceso bajista que sufrieron los activos argentinos más negociados, con caídas que rondaron del 7 al 8% en casos como los del Banco Macro e YPF.

Sus contrapartidas en la Bolsa de Nueva York (ADR) se hundieron hasta 4% (YPF) y 5,7 % (como en el caso del Banco Macro), en una rueda de duro castigo al riesgo argentino.

Fuente: lanacion.com.ar

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