Desde la Supercopa de 1997 que River espera por una coronación en el plano internacional. Después de 17 años de larga espera, con profundos golpes en el medio, llegó la hora de la verdad. Desde las 21.15, tendrá enfrente a Atlético Nacional, con el que empató 1-1 en la primera final en Medellín. La real cita de la Copa Sudamericana, su definición, el capítulo final del camino por el que apostó Marcelo Gallardo y por el que convenció a todos sus dirigidos, ha llegado. Y en ese camino intenso y espinoso, al conjunto millonario se le presenta una oportunidad histórica para sumar su sexta copa internacional.

Desde aquella noche de diciembre de 1997 en la que el chileno Marcelo Salas marcó los dos goles de la final ganada ante San Pablo por 2 a 1, la sequía se extendió durante años. Desde aquella coronación en la que Marcelo Gallardo levantaba la Copa junto con Leonardo Astrada, River espera por una cita como la de esta noche y que contará con el arbitraje del uruguayo Darío Ubríaco. Cualquiera de los dos equipos que gane hoy será campeón, mientras que, ante un nuevo empate, habrá alargue y, de persistir la igualdad, definición por penales. Como sea, ya lo dijo el Muñeco: “Veo a los jugadores alegres, con confianza y muchas ganas, pero sabiendo el potencial del rival y teniendo claro cómo deben jugarse este tipo de partidos”.

La euforia de los hinchas es abrumadora, una cuestión que explica por qué se agotaron las localidades desde hace varios días. Todos por ver a un River con un solo cambio con respecto a la primera final: el regreso de Gabriel Mercado, quien estaba suspendido, en lugar de Emanuel Mammana. En tanto, tras resentirse de la lesión quedó descartado Jonatan Maidana y Germán Pezzella seguirá como titular en la zaga central.

Muchos podrán tomarlo como el desquite por los años de penurias no tan lejanos que les ha tocado vivir, pero lo cierto es que en la intimidad del cuerpo técnico millonario se toma el encuentro como el último peldaño de una fuerte apuesta, que incluyó el superclásico con Boca y superado de forma inolvidable para los hinchas. Con el Muñeco como entrenador, River obtuvo en esta Copa Sudamericana el 85,2 por ciento de los puntos (7 victorias y dos empates). “Es un privilegio disputar otra final internacional con esta camiseta. Volver a sentirlo es un placer, aunque desde otro lugar y en otra etapa de mi vida, en el club donde crecí y viví la etapa exitosa de los 90. Vamos a dar todo para ganar la final y que la gente disfrute al máximo”, prometió el Muñeco.

Para los dos conjuntos puede significar su primera Sudamericana. Y para River, la revancha de la perdida en 2003, en las finales frente a Cienciano, cuando el equipo era dirigido por el ingeniero Manuel Pellegrini. Es una manera de empezar a creer que la racha adversa que lo persigue por años puede terminarse.

Está claro que en esta clase de partidos no se puede saber un desenlace a partir de los datos del pasado, pero no se puede desconocer que el Monumental albergará la cuarta definición final de un torneo internacional, y en todas las anteriores hubo triunfos millonarios: la primera fue en 1986 ante América de Cali 1-0 con gol de Juan Gilberto Funes; en 1996 ante el mismo equipo por 2-0, con goles de Hernan Crespo, y en 1997 frente a San Pablo 2-1, con los dos tantos mencionados de Salas.

Cada eslabón de este River está ocupado en volver acopiar trofeos. Y cortar la sequía, desacostumbrada para un club de pasado tan glorioso. Después de 17 años de espera y con todo lo que significa en las obligaciones de una camiseta de la que siempre se esperan victorias… Los millonarios están preparados para el segundo encuentro de la final y en la que cada acción ante Nacional puede valer una estrella.

Fuente: elliberal.com.ar

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