La muchacha, la chica, la señora. A lo sumo, con la aclaración “que limpia”, como si no hubiera otras mujeres que limpian; pero no trabajan de empleadas domésticas. Parece que no termináramos de hallar el modo de designar a aquellas personas cuya labor puede ser vital para que el hogar no se desmorone.

Y es que, a menudo, lo que directamente no logramos es encontrarlos a ellos. Se trata de trabajadores que necesitan encontrar clientes cerca de sus viviendas, y cuya disponibilidad está limitada por el azar de las convocatorias para tareas puntuales o los itinerarios que deben armar ellos mismos, conciliando rutas y franjas horarias.

A Cecilia Retegui la desconcertó que no hubiera ningún sitio web donde buscar personas referenciadas para realizar trabajos de limpieza y otros oficios. “Además de haber trabajado siempre, soy mamá y estaba cansada de preguntar y de que me preguntaran si hay en el barrio alguien de confianza para ‘meterlo’ en casa”, cuenta. “Averigüé, y en América Latina no había ninguna plataforma como la que yo pensaba, pero en Europa y los Estados Unidos, sí: estaban Handy.com y Traskrabbit. Y dije: ‘buena oportunidad’”.

Ingeniera en Sistemas por la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) y con un MBA en el UCEMA), Retegui empezó por armar el equipo para hacer el prototipo de su propia plataforma, Zolvers (una denominación que juega con el concepto de “resolver” para encontrarles un nombre genérico a esos trabajadores de que hablábamos al principio). En diciembre de 2013 tenía el prototipo listo.

La cofundadora, Marina Sorribes, es economista por la Universidad Di Tella, y venía de trabajar varios años en una empresa de subastas online. Juntas, convocaron a un hombre y una mujer a quienes conocían de emprendimientos previos de Retegui.

Ya en agosto de 2013, Zolvers fue a una ronda de inversión, donde consiguió un aporte de la aceleradora NxtpLabs, de Buenos Aires. Como el proyecto de Retegui siempre fue regional, en abril de 2014 fue seleccionada por otra aceleradora, la mexicana 500 Startups, para abrir la operación en ese país. Entre ambos aportes, la firma obtuvo unos US$28.000.

Contacto La forma de operar no parece ser complicada. El cliente entra a la plataforma y carga su pedido: si es para hacer limpieza, qué día o días la necesita, en qué horario. Si es para un oficio como el de plomero o electricista, indica cuál es la reparación a hacer. En cuestión de horas, la página le presenta un candidato, con su información relevante. Si al cliente le gusta, acepta y recibe a la persona. Si no, se le presentan otras opciones. Al aceptar, el cliente hace una reserva económica que, después, se descuenta del pago a los zolvers, con lo cual para el consumidor el servicio es gratis.

“Lo que más piden son empleadas domésticas que se queden trabajando con ellos”, indica Retegui. En los meses subsiguientes, el arreglo económico es entre la o el “zolver” y el cliente. Los ingresos de la firma provienen de ese porcentaje que se le descuenta a la zolver el primer mes: es la comisión de la empresa. En cuanto a los “arreglatutti”, el fee más bajo es de $60 por hora: si un plomero trabaja dos horas en un hogar y la cotización de la tarea específica es de $340, se le descuentan $120; y si luego se necesita recurrir otra vez a esa persona, el cliente la llama directamente.

Hoy, las dos cofundadoras tienen la mayor parte de las acciones de Zolvers, pero en la firma hay varios inversores más, de los cuales Nxtp Jaguar Ventures es el principal. “Hacia junio de 2014 pudimos empezar a hacer escala”, cuenta Retegui, con sus operaciones en la Argentina (Ciudad de Buenos Aires y conurbano) y México (Distrito Federal y Monterrey). Hace días lanzó su operación en Santiago de Chile. A principios de 2014, había ido a su tercera ronda de inversión, donde consiguió US$500.000. Una “zolver” para las inversiones.

Fuente: clarin.com

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