En la pista de manejo del ACA en Palermo, se presentaron los primeros vehículos autónomos de la Argentina. Son dos prototipos de autos eléctricos, sin volante, que realizaron un recorrido sin la ayuda de un conductor.

Se trata del proyecto de la empresa argentina Space Ai. Los dos vehículos autocomandados, que todavía no tienen nombre, fueron diseñados y fabricados en el país, con la financiación de la ciudad de Buenos Aires.

Se presentaron en Argentina los primeros autos autónomosEn la presentación estuvo, Mauricio Macri, quien aseguró: “Esta es una demostración más de que los argentinos somos capaces de hacer grandes cosas. La tarea de los gobiernos es facilitar y ayudar a los que tienen capacidades y talentos porque ellos, a la larga, generarán oportunidades de trabajo para muchos más”.

Macri adelantó que los vehículos autónomos podrían circular por los carriles del Metrobús, aunque aclaró que primero hace falta más desarrollo y una legislación que permita circular vehículos sin conductores humanos en la Argentina.

La idea de fabricar autos sin chofer nació del argentino Diego Favarolo, fundador de Bumeran, un emprendedor radicado en Silicon Valley. El equipo local estuvo comandado por Alejandro Repetto y Enrique Cortez de Funes, de la empresa nacional Inipop. Por parte del Gobierno porteño, el coordinador del proyecto fue Tomás Alet Baker.Se presentaron en Argentina los primeros autos autónomos

Mientras se obtienen los permisos legales para circular por la vía pública, la idea de Space Ai e Inipop es continuar con el desarrollo de los vehículos para poder comercializarlos con fines privados.

“Hoy no pueden circular por la calle, pero podrían hacerlo dentro de barrios privados, fábricas o aeropuertos, realizando tareas de traslados de personas o cargas. La tecnología para llevarlo a cabo ya está en la Argentina”, explicó Cortez de Funes.

“Incluso tiene diferencias importantes con respecto a los autónomos presentados por empresas como Google. Nuestros dos vehículos se comunican entre sí y se envían datos actualizados entre sí sobre los obstáculos del camino y el estado del tránsito. Son autónomos, pero no actúan de manera independiente, sino como parte de una comunidad. Si uno se encuentra con un problema, lo primero que hace es alertar al otro”, agregó Repetto.

 Los prototipos autónomos son más chicos que un Smart, están fabricados en fibra de vidrio. No tienen puertas y sólo cuentan con espacio para dos pasajeros. Delante de ellos no hay volante ni pedales, sólo un gran parabrisas panorámico. En el centro, y a modo de tablero, hay una tablet que muestra el mapa de un GPS. Desde allí se pueden programar las rutas y seguir el recorrido que está haciendo el vehículo. Sobre el techo hay una especie de antena, llamada Lidar. Es un radar láser que escanea 40 veces por segundo todo lo que rodea al vehículo. Gracias a su inteligencia artificial distingue los bordes del camino, los obstáculos fijos y hasta la presencia de personas. Cuando se le agregue una cámara, también diferenciará colores: así interpretará semáforos y otras señales de tránsito. El recorrido programado tenía menos de un kilómetro, pero casi no contaba con rectas: era una sucesión de curvas entre los árboles de la pista del ACA y con obstáculos de conos, que el autito debía evitar.

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