Un fuerte incremento en la variable que determina el valor de un inmueble, puede ser positivo o negativo, según se esté en el lado del inversor o en la posición de deudor.
En abril pasado, el Gobierno lanzó una herramienta financiera para que personas con ingresos mínimos de $8.000 puedan adquirir metros cuadrados.

Este instrumento que permite comprar Unidades de Vivienda (UVIs), ajusta a diario en base al Coeficiente de Estabilización de Referencia (CER), basado en el índice de precios al consumidor.

Si bien fue presentado por el Banco Central como una solución al problema inmobiliario, ya que facilita el acceso al propio techo a personas con salarios mucho más bajos que los solicitados por los tradicionales créditos hipotecarios (hasta 60% menos), la elevada inflación juega en contra.

Al menos en este momento, donde el alza de precios sube por el ascensor (en el primer cuatrimestre es cercana al 18%), pero el de los salarios por la escalera.

Más allá de esto, ayer, jueves, en la presentación del Informe de la Política Monetaria de mayo, el presidente del BCRA, Federico Sturzenegger, resaltó que el mejor rendimiento proyectado para las “opciones de ahorro”, entre el 17 de diciembre y el 31 de marzo pasado, fue encabezado por las UVI, con un 11,6 por ciento.

Es decir, según los propios datos del Banco Central, esta herramienta ofrece una ganancia muy superior a colocar un plazo fijo (7,5%) y a la que brindó la suba del dólar (6,1%) en ese período.

El siguiente cuadro confeccionado por el BCRA lo revela:Habilitaron la web "Precios claros" para comparar productos del supermercado

Esto representa toda una contradicción respecto al objetivo de este instrumento, que debe servir para acceder a la vivienda, ya que termina resultando un muy buen negocio para aquellos que compran UVI como mecanismo de ahorro, pero para los que toman créditos hipotecarios bajo este sistema les representa un importante incremento en el monto pendiente que deben cancelar, ya que las cuotas a pagar ajustan en base a este indicador.

Es pertinente aclarar que, si bien ese número teórico (11,6% de suba) fue calculado de acuerdo a la suba de precios de la economía en los primeros tres meses y medio, las UVI se lanzaron hace sólo un mes atrás.

En concreto, el valor de una unidad comenzó siendo de 14,053 pesos, y hoy ya es de 14,58 pesos. Es decir, tuvo un incremento, en nada más que 30 días, de 3,75%.

De mantenerse esta suba en un nivel constante (hecho totalmente teórico, ya que los economistas y el Gobierno dicen que descenderá), en 12 meses representaría un alza de 45%. Nivel que está muy por debajo de las paritarias salariales.

Como referencia establecida desde su creación, por cada metro cuadrado que se desea “comprar” habrá que adquirir mil UVI. O sea, un total actual de 14.580 pesos por m2.

Los límites para acceder a estos préstamos, o sistema de inversión, comienzan a partir de los individuos que reciben un ingreso mensual mínimo por $8.056, monto que les permite tomar un máximo de $300.000 a un plazo de 15 años.

La cuota a pagar no debe ser superior al 30% del sueldo familiar, por lo que para el ejemplo mencionado, e inicial en la escala determinada por el Banco Central, es de $2.417.

Así, está contemplado que si la evolución de las Unidades de Vivienda hace que la cuota seincremente por encima del 10% respecto de lo que habría ajustado el Coeficiente de Evolución Salarial (CVS), entonces el banco tiene que darle al cliente la opción de prolongar el plazo.

De acuerdo informó en su momento el Banco Central, estos créditos se otorgarán a plazos de 15 o 20 años y a un interés del 5%.

“Las UVIs constituyen una opción de ahorro protegida de la inflación, similar al de la compra de ladrillos, pero accesible a todas las familias, independientemente de su poder adquisitivo, a través de depósitos por plazos mínimos de 180 días”, afirmaron desde el BCRA cuando se presentó el instrumento.

Sistemas similares de inversión en Unidades de Vivienda resultaron muy útiles en países con una muy baja inflación, como Chile. El problema actual es que en Argentina la elevada suba de precios y la caída del poder adquisitivo en los bolsillos de la clase media juegan en contra a su implementación para el acceso al techo propio. En tanto, en este contexto, para los ahorristas puede ser un instrumento atractivo.

Fuente: iprofesional.com

Noticias Relacionadas:

Compartir no cuesta nada...Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on Google+Share on LinkedIn