En seis meses de gestión, el Gobierno nacional no logra encaminar la relación con el Papa Francisco, al menos en los canales en los que la nueva administración aspira. El último episodio de los cortocircuitos se destapó el fin de semana: por una orden de Jorge Bergoglio, la ONG Scholas Ocurrentes debió devolver un aporte millonario que le había otorgado el Estado argentino. Ayer, en el macrismo seguían lamentando la marcha atrás, pero buscaban marcar distancia en el tema.

“Acá no hubo un rechazo. Ellos nos pidieron algo, se lo dimos y después dijeron que no lo querían. No fue algo que ofrecimos”, le dijo una alta fuente del Gobierno a Clarín. Y completó: “Se ve que no charlaron con él el pedido formal. En Scholas no estaban muy contentos con lo que pasó, pero vamos a seguir trabajando juntos. Fue un tema interno de ellos”.

Sorpresa y cautela macrista por el nuevo desplante del PapaCon el artículo en plural se refería al Papa y a la red de educación identificada e impulsada por Francisco. La marcha atrás con la ayuda de casi 17 millones de pesos sería otra muestra de otra relación también con vaivenes: la de Bergoglio con el titular de Scholas, José María del Corral.

En el macrismo, de todos modos, reconocen que la noticia los afectó. En este contexto, difícil creer que Francisco desconozca el impacto en el Gobierno de su decisión. “No está bueno que se tome como una distancia entre Mauricio (Macri) y el Papa. Creo que este caso no fue lo que pasó”, agregó la fuente.

Implícitamente, con el remate de la frase, admitió la tirantez previa entre el Presidente y Francisco. Las pruebas son públicas: no hubo llamado de felicitación y bienvenida cuando asumió Macri y el día en que se vieron en el Vaticano, fueron sólo 22 minutos y un gesto adusto papal que recorrió el mundo.

Como síntoma de prudencia y para no calentar la polémica, en el Gobierno aseguraron ayer que no habría en el día declaraciones oficiales sobre el tema. “Lo que pasó no es lo ideal, pero tampoco vamos a dramatizar. Nuestra conclusión es que el Papa no estuvo de acuerdo con lo que pidió Scholas. No tenemos idea si Gustavo Vera tuvo algún rol”, concluyeron en la Casa Rosada.

Vera, legislador porteño y amigo del Papa, dijo en las últimas horas que “el Gobierno trata a Francisco como a un puntero de Berazategui”. Y muchos lo identifican como quien lleva información al Vaticano contra el macrismo. Entre otras cosas, denunció que el Ejecutivo nacional envió a Roma como agente de inteligencia “a un señor de apellido Colombo vinculado con Stiuso (ex jefe de la SIDE) y Caselli (ex embajador ante la Santa Sede), las personas que más han enfrentado a Francisco”.

En medio del debate, el Papa se cruzaría hoy con la canciller Susana Malcorra.

Fuente: clarin.com

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