El escrutinio provisorio de las primarias del domingo terminó de confirmar el fuerte retroceso del kirchnerismo en todo el país. Sumando a sus aliados, el total nacional para diputados fue de casi 6,8 millones de votos, poco menos del 30 por ciento, seguido por las variantes del PJ opositor, con 25,7 %, y la suma de los votos logrados por radicales, socialistas y sus aliados, con casi el 24 por ciento.

Hace menos de dos años, junto a las presidenciales de 2011, el Frente para la Victoria había obtenido 52,19 por ciento para diputados nacionales, lo que significó 10,7 millones de votos. Entre ambas elecciones, la sangría que sufrió fue de 3.951.120 votos, tras el resultado de la primaria, la peor elección en la década que lleva en el poder. La mitad de esos votos los perdió en la provincia de Buenos Aires.

Sabiendo que llevaba las de perder en los principales distritos como Capital, Córdoba y Santa Fe (su única expectativa era ganar la Provincia, lo que tampoco consiguió) la estrategia discursiva del Gobierno para “interpretar” los resultados del domingo apuntaba justamente a la sumatoria nacional, para poder presentarse como “la primera fuerza nacional”. Esto se vio reflejado en la página de Internet con los resultados oficiales, donde el Ministerio del Interior “formalizó” la información del “total nacional” obtenido por cada fuerza. Un asunto que en estos años no había tenido el mismo interés para el Gobierno. En las legislativas que le había tocado afrontar, este “total nacional” era una cuenta de referencia “de la política”. Y se hacía con posterioridad. En 2005, incluso, este diario dio a conocer esos números al día siguiente de las elecciones, y el Gobierno salió un día después con su propia suma nacional.

En el “total nacional” publicado en la Web oficial el Frente para la Victoria, sin aliados, obtuvo el 26,31 por ciento, unos 5,9 millones de votos. A esa cifra se suman otras listas que responden a la Rosada, como las que responden a los gobernadores de Misiones (el Frente Renovador) y de Santiago del Estero (el Frente Cívico), que se impusieron en sus provincias.

Si se compara con las legislativas de 2009, en las que Néstor Kirchner fue derrotado por Francisco de Narváez en la Provincia, el kirchnerismo aparece perdiendo más de 2 puntos sobre el total.

El Gobierno quedó fuertemente impactado por estos resultados que no esperaba ni en sus peores proyecciones. El domingo, en el búnker oficialista Cristina Kirchner y sus candidatos bailotearon y cantaron al subirse al escenario y trataron de ponerle sonrisas al temporal. Al contrario de 2009, cuando al día siguiente del traspié llamó a una conferencia de prensa para dar una explicación, ayer la Presidenta no se mostró en toda la jornada, y ni siquiera fue a la Casa de Gobierno. Según se dijo, estuvo en Olivos, haciendo un análisis fino de los resultados en cada distrito para trazar una estrategia en los dos meses y medio que quedan para el 27 de octubre.

El golpe más demoledor para el kirchnerismo fue haber caído y por una diferencia superior a los 5 puntos en Provincia. El Frente Renovador de Sergio Massa se impuso en 74 de los 136 distritos bonaerenses. El kirchnerismo fue primero en 43, cayendo en zonas claves como en el oeste y norte del conurbano. La Provincia cambió de color, lo que podría precipitar fugas del peronismo hacia el surgiente massismo.

Por el voto castigo, el Gobierno perdió en 13 distritos. En varias provincias los beneficiados fueron radicales, socialistas y aliados, que se impusieron en Capital (con la sumatoria de UNEN), Santa Fe, Mendoza (arrasó Julio Cobos), Catamarca, La Rioja, Corrientes y Santa Cruz. En la cuna del kirchnerismo, el radical Eduardo Costa volvió a ganar como en 2009. En Jujuy, el Frente para la Victoria dio vuelta el resultado al final y se impuso por ajustado margen. La fuga de votos que sufrieron gobernadores K también encienden luces de alerta. Sucedió con Jorge Capitanich (Chaco), José Alperovich (Tucumán), Juan Manuel Urtubey (Salta), José Luis Gioja (San Juan ) y Sergio Urribarri (Entre Ríos), que vieron caer entre 10 y 25 puntos la cantidad de adhesiones.

Aunque la Presidenta ha dicho que mantendría o incrementaría las bancas en octubre, quedaría al borde de perder el control de ambas Cámaras, sobre todo por las pérdidas entre quienes han sido sus aliados incondicionales.

Fuente: clarin.com

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