El sábado, dos adictos amenazaron a médicos con jeringas. Para exigir medidas de seguridad que los protejan en su lugar de trabajo, enfermeros y personal no médico del hospital Rivadavia, situado en Recoleta, realizaron ayer un paro de actividades y sólo prestaron servicios de urgencia en la guardia.

El fin de semana, dos hombres -aparentemente adictos- irrumpieron en el hospital y amenazaron a los trabajadores con jeringas usadas para exigirles que los atendieran. “Estamos a la buena de Dios, sin ningún tipo de protección”, denunciaban ayer a la mañana los delegados.

Paro en el hospital Rivadavia en reclamo de mayor seguridadEse hecho ocurrió en la madrugada del sábado. Rodolfo Arrechea, delegado por ATE de los trabajadores del Rivadavia, contó a LA NACION que a las 2.40 de ese día dos jóvenes ingresaron a la guardia por la entrada de la Las Heras al 2600. “Sobrepasaron el mostrador y pedían a gritos que los recibiera un cirujano. Estaban muy exaltados”, dijo el gremialista.

Como los especialistas estaban en una intervención quirúrgica, los hombres se apropiaron de jeringas descartadas y comenzaron a amenazar a los médicos y a enfermeros presentes. Algunos de los profesionales se encerraron en una habitación; otro grupo se trenzó en lucha con los violentos. Entre los “defensores” había empleados de seguridad privada, “el único personal abocado a la protección del Rivadavia”, agregó Arrechea. Tras la intervención de personal de la comisaría 53», los agresores fueron detenidos.

El delegado reclamó por la ausencia de fuerzas de seguridad en los hospitales porteños: “Primero, fue el gobierno nacional el que sacó a la Policía Federal; ahora, hace un mes que no está tampoco la Metropolitana”.

Ante la consulta de LA NACION, fuentes de la policía porteña indicaron que la fuerza “no tiene suficiente disponibilidad de personal para los centros de salud”. Y agregaron: “Nosotros sólo custodiamos con patrulleros a las ambulancias que tienen que asistir a pacientes en las villas. Cada 15 días se cambia el hospital que se ocupa de ese tipo de atención, por eso es que en estos días no hubo presencia en el Rivadavia”.

Este último hecho colmó la paciencia de los trabajadores, que son víctimas de todo tipo de agresión. Hace una semana un familiar de un paciente golpeó en la nuca a una enfermera y un grupo de personas rompió los vidrios de la oficina de facturación. Y un año atrás, un sujeto abusó sexualmente de una paciente.

Fuente: lanacion.com.ar

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