La idea de que un automóvil pueda conducirse por las calles de manera autónoma y sin conductor humano parece poco real pero ya es un hecho. Google ha trabajado, así como Tesla, en sistemas que pueden tener el control de un automóvil y llevar a los pasajeros a su destino, sanos y salvos.

Probablemente este tipo de esfuerzos se irá refinando poco a poco y puede ser que en unos años tengamos pilotos automáticos que puedan realizar esta tarea bastante ingrata a veces, de manejar un auto por la ciudad. Y quizás nos parecerá en algún momento algo normal. Así suele pasar con muchas tecnologías. En nuestro país la idea de fabricar autos sin chofer nació del argentino Diego Favarolo, fundador de Bumeran, un emprendedor radicado en Silicon Valley. El equipo argentino estuvo comandado por Alejandro Repetto y Enrique Cortez de Funes, de la empresa nacional Inipop. Por parte del Gobierno porteño, el coordinador del proyecto fue Tomás Alet Baker, quien actualmente se desempeña como Coordinador de Control de Gestión en la Secretaría de Transporte del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

Los autos autónomos de Google serán más humanos y tocarán la bocinaAhora Google está trabajando, aparte del reto técnico que significa poner un piloto automático en un auto, que éste se comporte como los humanos, incluso haciendo sonar la bocina en algún momento. Por ejemplo, en nuestro país el tocar la bocina conlleva muchas veces insultos entre los conductores por cualquier obviedad. Es fácil perder los estribos en el tránsito citadino y a veces la bocina es una especie de desahogo único.

Google está buscando cómo es que los autos con piloto automático deberán comunicarse con los conductores humanos que se encuentren en otros autos sin que esto conlleve insultos o cosas más serias. Google indica que el 94% de los accidentes menores son causados por errores humanos, por lo que la intención es enseñarle a los sistemas automáticos los casos donde el tocar el claxon puede ser útil para alertar a otros autos de la presencia del propio, por ejemplo. Google dice que durante las pruebas que han realizado, han enseñado a los vehículos a distinguir entre situaciones complejas y falsos positivos.

“Al principio solamente jugamos a tocar el claxon dentro del vehículo de manera que el sistema no confundiera a otros. Cada vez que nuestros autos tocaban en claxon, nuestros pilotos de pruebas tomaban nota si el claxonazo había sido apropiado o no. Con esta retroalimentación refinamos nuestro software más”, dice Google.

El vocabulario de los conductores humanos usando el claxon tiene una serie de connotaciones que van desde tocar inmediatamente después de que se cambió del rojo al verde, lo que indica “ya estamos en verde, a ver si te mueves” a asuntos donde hay violencia implícita: “Múévete que estorbas, maldito imbécil”. Por ello Google ha diseñado varios tipos de claxonazos.

“Hemos enseñando a nuestros vehículos a usar diferentes tipos de claxonazos dependiendo de la situación. Si otro vehículo se está echando para atrás y se acerca a nosotros, podemos mandarle uno o dos pequeños claxonazos de manera amistosa, para decirle al otro conductor que aquí estamos. Pero si la situación involucra mas peligro, podemos hacer que se toque el claxon continuamente, sin parar”.

Todo esto suena magnífico, pero a veces no hay nada más satisfactorio que abrir la ventana, sacar el brazo y hacer la Britney señal al conductor que por alguna razón nos cae mal o está haciendo algo que parece impropio.

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