Las tres noches seguidas del Carnaval del país congregaron a casi 50 mil personas en Gualeguaychú durante este fin de semana, de las más de 80 mil que ingresaron a la ciudad.

La jornada de cierre fue la de menor número: solamente 14 mil espectadores llegaron hasta el Corsódromo y vibraron al paso de las comparsas, cuyos integrantes no mostraron cansancio y sí un alto grado de profesionalismo y compromiso, pese al despliegue de tres días consecutivos, lo que se concreta por primera vez. La experiencia fue valiosa, pero quedaron demasiados detalles para solucionar y coordinar.El Carnaval del país congregó a casi 50 mil personas en el Corsódromo de Gualeguaychú durante el feriado largo

La primera noche fueron 18 mil. La segunda, 17.000. La tercera, ingresaron 14.000 personas. Si se tiene en cuenta que, por lo general, todo indica que siempre es muy poco el porcentaje de espectadores que llega dos veces a ver el mismo espectáculo del Carnaval del país en una misma edición y más en un fin de semana de tres días corridos, como el que se vivió este fin de semana, es interesante llegar a la conclusión de que al Corsódromo ingresaron casi 50 mil personas. No obstante, los organizadores no quedaron conformes porque, a entender de ellos, si se hubieran organizado mejor con el municipio y los sectores privados que se aprovecharon del éxito del carnaval de Gualeguaychú para montar espectáculos paralelos (más allá de que nadie está obligado a concurrir al Corsódromo), la cifra quizás alcanzaba al doble de lo que mostró la realidad.

Se entiende que llegaron a la ciudad más de 80 mil turistas, en su mayoría jóvenes (por lo general entre 20 y 30 años), que quizás le interesa poco el carnaval y solamente quieren disfrutar de la playa y los placeres de la noche, de los cuales, quedó claro, hubo un alto número que ni pisó las adyacencias del Corsódromo y vivió a pleno el feriado carnavalero impuesto por Cristina Fernández. Obviamente, ese porcentaje de jóvenes alquiló (muchas veces a precios vergonzosos) y gastó en Gualeguaychú, pero no en el Carnaval del país. Hubo, como siempre, algunas quejas por el costo de la entrada del carnaval, lo que se torna difícil pagarlo en dos noches. Claro que el acceso a una de las playas salía 50 pesos más barato, pero nadie dice nada de ello. O sea, una mínima diferencia contra un espectáculo carnavalero de excepción, con una fuerte inversión millonaria, donde los beneficiados son los clubes de la ciudad, considerado uno de los mejores del mundo, que mueve a casi mil integrantes y se extiende casi por cuatro horas.El Carnaval del país congregó a casi 50 mil personas en el Corsódromo de Gualeguaychú durante el feriado largo

Más allá de los análisis y elucubraciones, lo más valioso de todo esto fue lo demostrado por una organización de directivos, que hizo tres noches consecutivas, a un mismo nivel artístico y profesional, un espectáculo que mueve a cientos de personas, cada una con una responsabilidad. Y en particular la actitud y esfuerzo de los integrantes de las tres comparsas. No fue fácil para muchos completar 240 minutos de despliegue por la pista del Corsódromo, en estas tres noches, sin descanso y por eso fue que solamente algunos pocos no pudieron transitar sábado, domingo y lunes de carnaval y tuvieron que ser reemplazados. El porcentaje de ausentes, en especial en la última noche, fue mínimo, casi imperceptible –al punto tal que no alteró para nada los esquemas artísticos de las comparsas- y eso es una demostración de compromiso, pasión y sentido de la competencia, que a veces muy poco se valora, dentro y fuera de la ciudad. No hubo trajes ni atuendos averiados, ni carrozas con fallas, ni problemas de sonido ni iluminación. Todo salió a la perfección cada día, como si fuese un sábado más.

Anoche, en el cierre, las tres comparsas brillaron como en la primera noche de esta edición 2015. Ara yeví hizo un excelente trabajo, en puesta en escena y coreografía. La gente se enganchó con al ritmo de la banda musical de la dupla Titi Pauletti-Martín Piaggio y la vibración hasta atravesó a los primeros jurados instalados en la pista, que bailaron como nadie sobre el palco. Lo mismo repitieron al paso de Marí Marí. Los rojinegros fueron contundentes a su paso, levantando de las gradas al público que ya había vivado a la primera comparsa. Les resulta muy difícil a buena parte de los espectadores resistir la pasión que transmite Juan Boari desde la carroza de los músicos y la coordinada tarea del grupo que lidera Martín Irigoyen con el efusivo batuquero Mauro Andrada, para que Emilce Parga haga su notable despliegue sin detenerse un instante, respetando a rajatablas el reglamento, que impide que se interrumpa el paso. Kamarr en el cierre también cumplió con una buena perfomance. El final, con la batucada de Leandro Santolini y la pasista Daiana Delgui fueron aplaudidos de pie por el jurado.

El cierre fue a toda orquesta, con la gente festejando el carnaval, feliz y conforme con el espectáculo. Afuera, haciendo cola para ingresar, poco antes de las 2 de la madrugada, había otras mil personas que querían sumarse a la fiesta y esperaban ansiosos que habiliten los molinetes. A lo lejos veían que en Corsódromo la gente seguía bailando, jugando con espuma y no querían quedar fuera de esa alegría carnavalera que, más allá de errores o desacuerdos, sigue siendo un sello de Gualeguaychú.

Fuente: analisisdigital.com.ar

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