El mercado se pregunta si Fábrega puede sostener ese plan con el actual nivel de reservas.

El Banco Central dejó de hacer la plancha con el dólar y la semana pasada modificó la estrategia: después de mantenerlo casi fijo a $8 durante tres meses y medio, entre lunes y viernes lo dejó subir 1% y cerró en $ 8,08. La pregunta que se hacen en el mercado es si el titular del BCRA, Juan Carlos Fábrega, tiene margen para caminar de ahora en más sin sobresaltos por el sendero de las microdevaluaciones. O, por el contrario, se verá obligado, como en enero, a patear el tablero con una devaluación un poco más brusca.

Las proyecciones privadas más moderadas señalan que el dólar oficial llegará a $ 9,10/9,20 a fin de año. Es decir, 13% más que el viernes. Si la inflación se mantiene a un ritmo “real” del 2%, devaluación y suba de precios seguirían desde ahora a un ritmo parejo. Pero con un nivel de actividad muy deprimido.

Después de la devaluación de enero, el Central apostó a sacar pesos del mercado con una sensible suba de tasas de interés, confiando en que Economía acompañaría el esfuerzos con una corrección fiscal. Pero eso no ocurrió. De ahí los por ahora disimulados enfrentamientos entre Fábrega y el ministro de Economía Axel Kicillof.

En el ínterin, y gracias a la soja, las reservas se recuperan, aunque menos de lo esperado. Los sojeros llevan liquidados en el año 8.746 millones de dólares, 8% más que en igual lapso de un año atrás.

Pero en el mismo período, las reservas cayeron 2.200 millones de dólares. La apuesta de máxima del Central es lograr el empate y cerrar el 2014 con las mismas reservas de 2013.

“Para seguir con este esquema de tipo de cambio algo atrasado se necesitan más dólares, con los que hay no alcanza para alimentar la demanda de las empresas que necesitan divisas para mantener su actividad.”, advierte Marina Dal Poggetto, de la consultora Bein y Asociados.

“Si sigue este plan de usar el dólar como ancla inflacionaria no se pueden descartar eventos de volatilidad cambiaria”, apunta Maximiliano Carrillo Castillo, de la consultora ACM.

Lo que no percibe claramente el mercado es qué capacidad tiene el Gobierno de conseguir más dólares. Hasta junio las fichas están puestas en la soja. ¿Y después? Consultas realizadas por Clarín con fuentes, oficiales y privadas, apuntan algunas ruedas de auxilio para el stock de reservas: -Banco de Basilea: serían unos US$ 2.000 millones que los aportaría el Banco Central de Francia. Su resolución sería inminente.

-China: se dice que está muy avanzado el mecanismo de “swap” que le permitiría incrementar las reservas (aunque sea de manera contable).

-Préstamo de un banco internacional. Es la operación de “repo” (préstamo contra garantía de títulos públicos) que ofreció Goldman Sachs por US$ 1.000 millones. Hay quienes dicen que esta operación se ejecutó en forma parcial. Otros, que está servida en la mesa pero el Central todavía no la tomó.

Resta el mercado de capitales. La buena performance del Bonar 24 y las emisiones que alistan Scioli y Macri pueden ser ayudas extras. Pero en ambos casos serían dólares que irían a las reservas del Central y más pesos a la calle que significa más inflación. Es decir, más de lo mismo.

Fuente: clarin.com

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