La cifra de 2,6% que comunicó Kicillof para marzo hizo ruido entre los analistas, quienes coincidieron en reclamar la difusión de los precios de referencia y la canasta regional que se utiliza para la elaboración del índice oficial.

Apenas dos meses duró el impasse entre las consultoras privadas y el Gobierno por la política de sinceramiento que había imprimido a comienzos de año al lanzar el nuevo índice de precios del Indec. Con el anuncio ayer de una inflación para marzo de 2,6%, un 0,7% inferior al promedio de las mediciones privadas que dieron cuenta diputados opositores, la credibilidad de las estadísticas oficiales vuelve a estar en el centro de la escena.

Los economistas coincidieron en mostrarse escépticos así como en reclamar la difusión de los precios de referencia y la canasta regional de bienes y servicios que se utiliza para la elaboración del índice oficial a fin de lograr la transparencia que se supone representa el flamante esquema de medición, realizado tras las exigencias del FMI.

Hay mucha opacidad en el nuevo índice y, en la medida en que no se publiquen los precios de referencia, la duda que persiste es si están poniendo los datos reales de los precios de los alimentos y el resto de los bienes y servicios”, evaluó Juan Luis Bour, economista jefe de la consultora FIEL. Para la entidad, el encarecimiento del costo de vida en el último mes fue del 3,6%.

Idéntica fue la opinión de Maximiliano Castillo, de la consultora ACM, quien detectó marcadas distancias con el sondeo del IPCNu. “A la luz de lo que fueron los resultados, por ejemplo de la ciudad de Buenos Aires, hay diferencias significativas con la medición de algunas consultoras privadas. Este número genera mayores dudas sobre las nuevas estadísticas del Indec, a menos que el Gobierno y las autoridades muestren toda la información que todavía no han mostrado”, señaló el economista.

Una inflación del 3,6% también comunicó días atrás la consultora M&S. “Comparando los datos con los del Indec, vemos que por primera vez en lo que va del año hay pequeñas diferencias en todos los rubros. A rasgos generales, el crédito para el nuevo índice sigue abierto, pero nos extraña mucho la diferencia que tenemos en educación”, señaló Carlos Melconian.

Tanto la medidora que él dirige como la que integra Bour pusieron especial énfasis en la enorme brecha que existe en ese rubro entre lo reconocido por Kicillof y lo relevado por ellas. A modo de ejemplo, FIEL registró en marzo un aumento promedio del 11% en Indumentaria, contra el 5,3% que informó el Indec, al tiempo que en Educación observó una variación de los precios del 14,6%, frente al 6,2% oficial, publicó el diario La Nación.

“El problema con el número que informó el Indec para marzo es que el Gobierno va a tener que salir a explicar por qué les volvió a dar una inflación por debajo de las mediciones privadas”, sostuvo el economista Camilo Tiscornia.

Por su parte, la ex directora del Indec Graciela Bevacqua, que también elabora su propio índice y para marzo dio cuenta de una suba del 3,3%, fue más crítica y señaló que “cualquier parecido con la realidad es una casualidad. Más allá de que los números de enero o febrero estuvieron más cerca de los reales, desde que nació el nuevo índice no tiene credibilidad, entre otras cosas porque sus coautores son los mismos que nos mintieron durante siete años a través de la intervención del Indec”.

“Sería bueno que en el nuevo índice se publicaran las seis canastas regionales, en especial las de la región metropolitana y la de San Luis, que viene mostrando los números más divergentes respecto de los del Indec”, planteó la ex funcionaria.

Fuente: infobae.com

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