Patricio Aylwin Azócar, el presidente que construyó la democracia chilena tras los diecisiete años de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990) ha muerto hoy, con un lugar preferente asegurado en la historia de su país. Tenía 97 años.

“Todos sabíamos que su salud se había deteriorado hace algunos días”, precisó el ministro del Interior, Jorge Burgos.

Murió el ex presidente Patricio Aylwin, constructor de la democracia chilenaLa presidenta Michelle Bachelet manifestó que “Chile ha perdido un hombre que supo siempre colocar la unidad de los demócratas por sobre las diferencias, que permitió reconstruir un país democrático una vez que él asumió la presidencia de la república y en ese sentido le debemos mucho a don Patricio”.

Agregó que Aylwin tendrá un funeral de Estado, lo que significa que se decretarán tres días de duelo nacional.

Figura histórica del Partido Demócrata Cristiano chileno, del que fue uno de los fundadores en 1957, Aylwin fue senador y presidente de esa rama legislativa durante el gobierno de Salvador Allende (1970-1973), del que su partido fue opositor.

Al ocurrir el golpe con que Pinochet derrocó a Allende, Aylwin era el presidente de su partido, con una posición favorable a la intervención de las Fuerzas Armadas, pero ya en 1978 su posición había cambiado e integró el “Grupo de Estudios Constitucionales”, llamado también “Grupo de los 24”, con juristas de distintas corrientes políticas.

El grupo fue la primera instancia opositora a Pinochet, rechazó la Constitución que el dictador impuso en 1980 y dos años después, estuvo entre los fundadores de la Alianza Democrática, que planteó un “Acuerdo Nacional para la Transición a la Democracia” y devino posteriormente en la Concertación de Partidos por la Democracia, que derrotó a Pinochet en el plebiscito del 5 de octubre de 1988.

Aylwin emergió como líder del proceso democrático al presidir nuevamente su partido entre 1987 y 1989, año en que fue designado candidato a la presidencia de Chile.

Tras ser elegido en primera vuelta con el 55,2 % de los votos, Aylwin afrontó un proceso de transición a la democracia plena con una política que privilegió los acuerdos entre los distintos sectores políticos.

Con Pinochet instalado aún en la comandancia en jefe del Ejército, Aylwin planteó la Justicia “en la medida de lo posible” respecto de las violaciones a los derechos humanos, decisión controvertida pero que permitió la formación de una Comisión de Verdad y Reconciliación”, que investigó los crímenes.

En 1991 dicha comisión, encabezada por Raúl Rettig, presentó un informe que estremeció a Chile, al consignar que unos 3.200 chilenos murieron a manos de agentes del Estado durante la dictadura, de los que 1.192 figuran aún como detenidos desaparecidos.

Con lágrimas en los ojos, Aylwin pidió perdón en nombre del Estado a las víctimas, sus familias y al pueblo de Chile, pero en materia de Justicia los avances fueron escasos, sobre todo después que Pinochet advirtió que “el día que toquen a uno de mis hombres se acabó el Estado de Derecho“.

Unos años después, otra comisión, encabezada por el obispo católico Sergio Valech determinó que unos 33.000 chilenos fueron torturados y encarcelados durante la dictadura.

En materia económica, Patricio Aylwin optó por mantener el sistema de mercado, con apertura al mundo, matizado con la inyección de medidas sociales que permitieron reducir la pobreza, que en 1989 afectaba a cerca del 40 % de los chilenos.

Gracias a esa política la pobreza disminuyó a un rango del 13 % y se cuadruplicó, entre 1990 y 2010, el Producto Interior Bruto (PIB), que al término de la dictadura era de unos 40.000 millones de dólares.

Nacido en Viña del Mar el 26 de noviembre de 1918 e hijo de un abogado que llegó a ser presidente de la Corte Suprema de Justicia, Aylwin ejerció también la abogacía, fue profesor de Derecho Administrativo de la Universidad de Chile y de la Universidad Católica y se distinguió por la austeridad de su vida personal.

Casado desde 1948 con Leonor Oyarzún, Patricio Aylwin vivió desde entonces en la misma casa, en un tranquilo barrio del municipio santiaguino de Providencia y se definió siempre como un hombre de clase media.

“Soy un chileno de clase media, amante de mi familia y de mi patria”, dijo el 16 de julio de 1989 al ser presentado como candidato a la presidencia. También solía contar chistes y reír de buena gana si se presentaba la ocasión este político, que afrontó con tranquilidad dos conatos de rebelión con que Pinochet lo tanteó durante su gobierno.

“Tuve la suerte de nacer en un hogar donde aprendí a ser fiel a la verdad, buscar siempre la justicia y respetar a la gente, sobre todo a los pobres”, dijo alguna vez al explicar las razones de su vocación política Patricio Aylwin.

Unos principios, a los que fue fiel durante toda su vida y gracias a los cuales consiguió sortear desafíos complicados y ganar un lugar en la historia de Chile.

Fuente: clarin.com

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