Para su estadía en Nueva York para la cumbre de las Naciones Unidas, Mauricio Macri y su esposa Juliana Awada eligieron The Mark, un elegante hotel en el Upper East Side. Desde allí saldrá a las diez de la mañana neoyorquinas, las once de Buenos Aires, Macri a su cita con Bill Clinton y el italiano Matteo Renzi en el Hotel Sheraton de Times Square, para arrancar una agenda que seguirá en la ONU con un discurso sobre refugiados, luego en la bolsa de Wall Street en un seminario organizado por el Financial Times y más tarde con una cena en la casa de Jack Rosen, el poderoso presidente del Confreso Judío de Estados Unidos.

El Mark es que un reducto cool con 20 suites a una cuadra del Central Park. El hotel está en una zona convenientemente protegida de la población “hipster” (bohemios de clase media-alta) que elige hacer su vida en Brooklyn, del otro lado del East River, y también del ruido de las avenidas cercanas a la ONU, por estas horas superpobladas de policías y convertidas en un rompecabezas para choferes por las medidas de seguridad que impone la llegada de decenas de jefes de Estado a un lugar que sigue conmovido por las explosiones del fin de semana en la zona de Chelsea y en Nueva Jersey.

El hotel de Macri, un refugio cool a la vera del Central ParkSegún aseguran los conocedores, el Mark tiene el penthouse más grande de Nueva York, lo cual ya es decir bastante. Para pasar una noche en ese departamento de cinco habitaciones hay que tener una cuenta bancaria rebosante: la tarifa arranca en 75.000 dólares. El matrimonio presidencial, aclaran en la delegación, no está alojado allí. Tal vez quisieron preservarse, porque en su imponente terraza queda a la vista el edificio del Mandarin Oriental, del otro lado del parque, donde se alojaba Cristina Kirchner cuando llegaba a la ciudad.

Macri y Awada tendrán a mano los platos de la carta diseñada por el chef Jean-Georges Vongerichten y podrán disponer de uno de los servicios que el hotel considera como más divertidos: lustrarse los zapatos en el kiosko de John Lobb, el famoso zapatero para hombres del 800 de la avenida Madison. Prometen un lustre perfecto, acaso ideal para que el Presidente deje deslumbrados a los presidentes con los que se cruce en los pasillos de la sede de las Naciones Unidas. En su primer día optaron por almorzar y cenar afuera del hotel.

Si la pareja presidencial quiere dar un paseo por el Central Park, lo cual no ocurrirá hoy porque amaneció lloviendo con ganas, The Mark tendrá listas un par de bicicletas vintage para que puedan sacarse las ganas de disfrutar. El chef del lugar prepara unas canastas de pic-nic que encajan en las bicicletas. El hotel queda a una cuadra del parque.

11Ayer, cuando volvieron de almorzar, Macri y Awada compraron unos “macarons”. Una lástima que los hayan traído de afuera. La pastelería de The Mark está a cargo de Ladurée, nacida en el siglo XIX en París. Dicen que en aquella cocina, Pierre Desfontaines, primo del fundador del local, creó los hoy globalizados macarons.

Fuente: clarin.com

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