La distribución de dividendos sigue siendo una fuente de enfrentamiento entre el Gobierno y los accionistas de los bancos privados. Ello se hizo más que evidente en las últimas semanas, ante la ofensiva oficial en su intención de darles un destino específico a los mismos. 

En las asambleas de directorio de cada banco en los que tiene presencia accionaria, a través de la Administración Nacional de Seguridad Social (ANSES), los directores que representan al Estado reclamaron a sus pares que destinaran los dividendos de este año para financiar créditos hipotecarios y a la producción.

ANSES presiona a los bancos para que los dividendos se vuelquen a créditos productivos e hipotecariosLa propuesta oficial tuvo en general pocas probabilidades de materializarse porque el organismo de los jubilados tiene hoy, en todas las entidades, una porción minoritaria del capital social, que le impide hacer valer sus votos.

El plan de usar las utilidades para expandir los créditos se hizo explícito en las asambleas del Macro, el Patagonia y el Galicia. Y de haber recibido una aprobación en estas entidades, le hubiera ayudado al Gobierno a volcar sobre el sistema alrededor de $ 5.000 millones adicionales para ampliar estos créditos desde los bancos privados.

En la entidad de Jorge Brito, donde la participación es del 31% (la más alta en todo el sistema), la iniciativa recibió el apoyo de algunos tenedores de ADR de la entidad.

“La representante de la ANSES había propuesto el siguiente destino de los resultados no asignados: $ 695 millones a una reserva legal y los $ 2.763 millones (que estaba previsto distribuir) a la promoción de líneas de crédito a la producción y créditos hipotecarios”, comentó el informe a la Bolsa del Banco Macro. La distribución propuesta por los accionistas mayoritarios recibió el 68% de los votos.

En el Patagonia, los ejecutivos también recibieron el mismo planteo. “La ANSES mocionó para que las utilidades del ejercicio tengan el siguiente destino -contó el banco brasileño al mercado de capitales-: $ 435 millones a reserva legal; $ 698 millones para la futura distribución de resultados y unos $ 1.044 millones para constituir una reserva facultativa para la promoción de líneas de crédito para la producción y créditos hipotecarios”.

Los bancos se ven afectados hoy, además, por un freno que les impone el Banco Central para repartir sus utilidades en el exterior. Alejandro Vanoli resolvió ajustar el cepo cambiario al máximo no bien se hizo cargo de la presidencia del organismo, y el envío de utilidades se redujo a una décima parte de la que permitían sus antecesores, Juan Carlos Fábrega y Mercedes Marcó del Pont.

Los resultados distribuidos por las empresas eran de un promedio de u$s 400 millones trimestrales, en 2013 y en la primera parte de 2014, según el balance cambiario difundido el viernes por el Central. Pero la cifra se desplomó a sólo u$s 45 millones entre octubre y diciembre y a sólo u$s 55 millones entre enero y marzo de este año, según consigna Ambito.

Atento a sus dificultades cambiarias, el Central se esforzó en los últimos meses por incluir nuevas normativas que sumaran obstáculos para la distribución de utilidades de los bancos. Una de ellas fue incluir un requerimiento de capital del 1% de sus activos ponderados por riesgo para las entidades de importancia sistémica global en el mercado local.

Esto alcanzó para sacar de la lista al Santander, que tenía planeado girar este año u$s 290 millones ($ 2.586 millones). La segunda traba oficial fue disponer que todas las multas que reciben las entidades por sanciones de algún organismo de control fueran consideradas como pérdidas en el balance (“previsionadas”). Sólo por sus multas, el BBVA debió dejar de distribuir $ 50 millones. Pero en la propia compañía reconocieron que el impacto por el requisito de capital fue sensiblemente mayor.

Fuente: iprofesional.com

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