Nacen y se crían ídolos, en cada pueblo en cada barrio, famosos que llenan tapas de diarios y canales de televisión. Hoy elegimos personajes comunes que nos inspiran por su simpleza, que no firman autógrafos, que trascienden sin quererlo, y son embajadores de vida, pero más que nada de sus barrios que los vieron nacer. Son pequeñas grandes historias que nutren el fútbol argentino.

Federico Gómez: Desde el Fútbol de Acassuso al rescate de refugiados en España

Federico había terminado la secundaria y su destino era incierto, no sabía a qué profesión dedicarse. En ese momento, hace 17 años, decidió, mientras definía su futuro, ir avanzando por un rumbo cercano al deporte que lo apasionaba y hacer el curso de guardavidas.

Todo se inició en la escuela de guardavidas de Acassuso. Cuando terminó el curso comenzaron los viajes para trabajar en la costa atlántica argentina. “Creo que recién ahí se definió mi vocación. Al principio no lo tenía tan claro. Pero con la práctica me di cuenta de que me quería dedicar a esto”, cuenta Federico.

Vivía en el Bajo de San Isidro, iba al Club Acassuso y no se imaginaba que estaba empezando el camino hacia el desafío más grande de su vida. Ahora está radicado en España, es parte de la ONG “Proactiva Open Arms” y rescata del mar a refugiados que huyen de conflictos bélicos en África y Oriente Medio.

Martin Eraso: Del fútbol de Suiza al fútbol chacarero y a un fondo de inversión.

Cuenta Martín, “Comencé a los 8 años en un club de Barrio en San Rafael, Club Deportivo Argentino, “la academia” de San Rafael. Nunca tuve un físico que me ayudara, fui el gordito, y lo transformé en una virtud, con lo cual todo se lo debo a la constancia y el entrenamiento. Todos los arqueros sabemos que el arco es especial, hay que estar un poco loco y te tiene que gustar, es algo realmente especial”, Luego, agrega: “Fui el arquero de la selección San Rafael Sub 15 y eso me llevó a que Gimnasia y Esgrima de La Plata me eligiera para fichar, pero por mandatos familiares, opté por el estudio”.

Con el estudio como prioridad, por lo que me fui a estudiar Economía a San Juan, pero con un sacrificio enorme no dejaba mi pasión por el fútbol “Debuté en Primera División a los 16 años (año 1994) y jugué en el club que me vio crecer hasta el año 1997. Finalmente me ganó la carrera y tuve una oferta laboral del Banco Santander, que acepté y se me despertó la pasión por el trabajo como Asesor de Inversión y comencé desde abajo como asistente. Recibí una oferta para continuar mi carrera en Suiza; y me radiqué por unos años. No pude con mi genio, y la pasión por el arco, terminé atajando en el fútbol profesional de Suiza en el equipo Satigny de 2da División, donde defendí el arco durante más de 5 años”.

“Viendo que mi carrera de arquero inevitablemente terminaba, en el 2007 realicé el curso de Entrenador de Arqueros con Alejandro Sacone en Argentina y tuve la posibilidad de entrenar junto a (Agustín) Orión, (CristianCampestrini, (SebastiánSaja.

“Conocí a Sebastián Torrico en Mendoza en el 2011, ya que entrenaba sólo como complemento a Godoy Cruz y tuve la posibilidad de entrenar un tiempo junto a él, llamativamente me sentía muy bien físicamente y la pasión pudo más y jugué para el club Ferrocarril Oeste de General Alvear un torneo federal”, sigue Eraso.

También recuerda: “En el 2014 regresé a vivir a mi pueblo San Rafael, no pude evitarlo y volví a Jugar en Deportivo Argentino, y tuve la fortuna de defender los colores y de conseguir el ascenso a la “A” nuevamente”.

Cuando Martin Eraso cuenta todo esto, se da cuenta de que llega tarde al aeropuerto para embarcarse rumbo a Zurich, su segundo hogar, donde dirige un fondo de inversión, su otra pasión, que desde que inició su carrera nunca abandonó, como su pasión por el arco.

Contra Estudiantes de La Plata, Pacifico toca el cielo

Por su resonante victoria frente a Estudiantes de La Plata, por la Copa Argentina, la historia de Pacífico tomó trascendencia pública que ocupó tapas de todos los diarios, notas de radios nacionales y canales de TV.

Dentro del plantel hay algunos apellidos conocidos pero, en su mayoría, el equipo se conforma con jugadores semi amateurs. Por allí aparecen Juan Martínez y Fernando Velazco, preceptores de la escuela primaria San Martín. O el juvenil Sebastián Olmedo, que hace changas de pintura. En declaraciones a la prensa, el presidente del club, Héctor Moncada, contó: Tenemos muchos chicos que se ganan la vida fuera del fútbol, entre ellos nuestro capitán Guillermo Bodnarsky, que es profesor en la escuela rural El Ceibo. 

Por supuesto que la historia del club Pacifico cambió para siempre a partir de esta resonante e inesperada victoria, pero lo que más debe inspirarnos, son las historias de Guillermo, que el lunes se disculpó por llegar tarde al colegio donde hace de profesor o Sebastián Olmedo, que no quería perder un trabajo de pintura que le aseguraba poder llegar más cómodo hasta fin de mes.

Son simplemente historias de barrio. Pero que merecen ser contadas.

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