Un amplio repudio generaron las 16 fotos de Victoria Vanucci y Matías Garfunkel cazando animales en Africa, que muestran al empresario y la modelo posando sonrientes, portando armas y fumando habanos, junto a los cuerpos de animales asesinados por ellos.

Las redes sociales explotaron con mensajes que expresaban indignación: “Cómo alguien puede matar un león!!!”, dijo Nacho Viale, vía Twitter. “Qué espanto!”, agregó Candelaria Tinelli. “La batalla cultural. Fantásticas bestias y dónde encontrarlas”, planteó la periodista Cristina Pérez.

Como ocurrió con el rey Juan Carlos, de España, cuando trascendieron fotos suyas cazando elefantes, también Garfunkel y Vanucci posaron en las fotos con cadáveres de un león, un tigre, un hipopótamo, dos cocodrilos y un rinoceronte, entre otros.

Este tipo de safaris es legal en varios países de África. Pero no por eso, deja de ser polémico. “En la Argentina la caza deportiva está permitida por la Ley de Fauna; es una práctica legal, pero injusta”, dijo Silvina Piezzetta, investigadora del CONICET y titular de la cátedra Etica Animal en la Facultad de Derecho (UBA). En el país, hay tours de caza “de especies en extinción, como el puma”, sostuvo Piezzeta.

Las fotos del empresario y la modelo se difundieron desde la cuenta de Twitter @MucamaGarfunkel. Allí, en forma anónima, alguien denunció que la pareja no le pagó “a sus empleados y pagan millones en safaris”. Es que, según una denuncia de 10 empleadas que trabajaban para ellos, el matrimonio las despidió sin causa y no les pagaron las indemnizaciones.

Algunos aseguran que esas fotos estaban originalmente en el sitio web African Sky Hunting, que organizó el tour y promocionaba varios de sus servicios con fotos del empresario y la modelo. Sin embargo, Garfunkel le aseguró a TN que alguien filtró esas fotos para extorsionarlos. “Así como en su momento nos amenazaron con fotos de nuestros hijos, cada vez que se mencionan a determinadas personas, se las ingenian para que el foco de la prensa esté en otro lugar”, dijo Garfunkel. Y agregó: Son fotos privadas de una familia que se tuvo que ir del país por amenazas”.

Vanucci señaló que las fotos eran “parte de nuestra intimidad y fueron robadas de nuestro hogar”.

Garfunkel y Vanucci se exiliaron en Miami hace más de un año y denunciaron por amenazas a su ex socio Sergio Szpolski, a quien acusan por el vaciamiento de lo que era el grupo de medios K Veintitrés. También acusaron de ser “socios ocultos” de Szpolski a Javier Fernández, Darío Richarte y Juan José Gallea, fuertemente ligados a la Agencia Federal de Inteligencia (AFI).

La diputada Elisa Carrió luego presentó otra denuncia para que la Justicia investigue a esos “socios ocultos” de Szpolski. Y pidió la renuncia de Gallea como director de Administración y Finanzas de la AFI (designado por Cambiemos), porque trabajó durante varios años como gerente general del grupo de medios kirchnerista de Szpolski y Garfunkel.

El abogado de Carrió preguntó anteayer en el juzgado de Alejandro Catania por esta causa y -al igual que a este periodista de Clarín- no le quisieron responder nada, ni siquiera si estaban investigando la denuncia de Carrió.

El escándalo de las fotos de Garfunkel y Vanucci tiene como trasfondo las denuncias de esa pareja contra los espías. La pregunta que cabe es si las fotos son parte de esa misma historia.

Procesado por contrabando de obras de arte

 En medio de la noticia de la filtración de fotos, se supo que Garfunkel fue procesado sin prisión preventiva por supuesto contrabando de obras de arte y antigüedades. El fallo incluye un embargo de $ 35.000.000. El juez Gustavo Meirovich consideró que Garfunkel habría sacado del país obras de arte y antigüedades sin autorización de la Aduana y la AFIP, y tampoco de la justicia. Las obras en cuestión son “The Painted Bridge”, del artista William R. Flint, valuado en 130 mil dólares; “Deux Tapire FACE A FACE”, de Rembrandt Bugatti (307.912 dólares); y una cómoda “Vautheret”, de Emile Jackes Rullmann, valuada en 627.615 dólares.

Antecedente. Cuando el rey tuvo que disculparse por matar elefantes

 “Lo siento mucho, me he equivocado y no volverá a ocurrir”, afirmó en 2012 el entonces rey Juan Carlos, en un pedido de disculpas inédito en la historia. Fue tras fracturarse la cadera durante un safari de caza en Botswana. Las imágenes del rey con un elefante muerto escandalizaron a España y al mundo. Queda demostrado que la caza de fauna mayor, legal en ciertos países de África, no es para cualquiera. La tarifa para cazar un elefante con African Sky Hunting, empresa contratada por Garfunkel-Vanucci, es de US$ 38.000. La caza de leones aparece suspendida, pero costaba US$ 19.500. Los hipopótamos cotizan menos: US$ 7.950.

Fuente: clarin.com

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