Boca recuperó la sonrisa en la Bombonera, con Riquelme y con su gente

Le ganó a Estudiantes por 1-0, en el regreso de Román después de 91 días. También volvió Rivero, tras casi un año de inactividad, y debutó Perotti. Fue el reencuentro del equipo de Bianchi con su público, luego de la suspensión que lo obligó a jugar a puertas cerradas contra Belgrano.

Ganar era el objetivo, claro. Por eso el desahogo. Es que festejar recién el primer triunfo del año cuando febrero se muere es demasiado para un club tan grande como Boca. En la Bombonera, testigo del regreso a las canchas de Riquelme tras 91 días, los dirigidos por Carlos Bianchi le dieron algo de tranquilidad a su DT al vencer 1 a 0 a Estudiantes, la visita que llegaba puntero, con 9 puntos sobre 9 posibles.

No fue una tromba Boca en su inicio, pero sí contó con el primer remata. Lo realizó Marín, aunque sin puntería. El defensor reemplaza en el sector derecho a Hernán Grana, refuerzo para esta temporada escogido por el Virrey. Además, regresaron al equipo Gigliotti y Martínez, en lugar de Riaño y Sánchez Miño, quien ni siquiera integró el banco de suplentes.

Recién a menos de diez minutos para que terminen los primeros 45 llegó claro Boca. Luego de una buna apilada de Insúa por izquierda, la pelota salió del área de Estudiantes y le quedó al pibe Acosta, cuyo derechazo fue desviado por la defensa y se perdió no muy lejos del poste izquierdo de Rulli. Se moría la primera etapa cuando, inesperadamente por lo mostrado por Boca. La Bombonera estalló en un grito de gol. Gigliotti le puso la cabeza a un tiro de esquina de Gago y cruzó un cabezazo que se le metió de pique al suelo contra la derecha al arquero visitante. Algo de calma asomaba por La Boca.

Lo que tanto le costó a Boca en la primera etapa, le era muy simple en el inicio de la segunda. En menos de dos minutos generó tres situaciones de riesgo. Primero con Erbes, y luego con Rulli como protagonista, fundamentalmente a taparle a Gago un remate que parecía dirigirse a su ángulo izquierdo.

Atrás no era sólido Boca. De un mal control de Gago en una salida devino un zurdazo de Goñi que, tras un desvío en el Cata Díaz, Orion contuvo no sin esfuerzo. Luego, un error de Ledesma originó una contra que de no ser desbaratada por Díaz le hubiera significado nuevos dolores de cabeza a los de Bianchi. A los 20 volvió a llegar Estudiantes, con el cabezazo de Carrillo que se fue alto. De a poco, crecía la visita. Tomaba nota Bianchi, que mandó a la cancha a Diego Rivero, un volante sacrificado, en lugar del Burrito Martínez, delantero.

La alegría de la gente tuvo su pico cuando a los 34 entró Riquelme por Gigliotti. Después del pasado 24 de noviembre pasado, el ídolo volvía a jugar. También ingresó a jugar sus primeros minutos Diego Perotti. De pelota parada tuvo el empate Estudiantes, pero el cabezazo de Román Martínez no tuvo puntería pese a ejecutarlo sin marcas. Casi lo liquida Román, tras un yerro de Schunke, pero su derechazo salió alto.

Tan necesitado de triunfos estaban Boca y su DT que en el final se vivió algo tan particular que sirve como muestra: los de Bianchi terminaron en cancha sin ningún delantero en cancha, pese a jugar contra 11. En consonancia con esto, lógicamente, el desahogo por el triunfo fue gigante.

Fuente: Clarin.com

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