Como si fuera una ironía adrede, Mauricio Macri eligió el Centro Cultural Kirchner, la controvertida obra de su antecesora, para la cena de gala con la que agasajó anoche a Barack y Michelle Obama. Esta vez no optó por el Museo del Bicentenario, donde el mes pasado recibió al presidente francés Francois Hollande. Esta vez el Salón de los Escudos, en el segundo piso del viejo y lujoso Palacio de Correos, todo fue más fastuoso y hermético. Esta vez no hubo acceso a la prensa, salvo las pocas excepciones de los periodistas acreditados por la Casa Blanca que llegaron con Obama.

El Gobierno recibió a una comitiva de 500 invitados, que incluía a todos los gobernadores. La santacruceña Alicia Kirchner fue una de las pocas que no asistió, al igual que la fueguina Rosana Bertone, a la que el Gobierno debió apoyar por la crisis que atraviesa en su provincia. El salteño José Manuel Urtubey asistió solo, sin su flamante novia. Si creía que la velada sería de perfil bajo, se equivocaba. Una nutrida comitiva de famosos fue de la partida. Mirtha Legrand y su nieta Juanita Viale, como con Hollande, volvieron a decir presente. Martín Seefeld, el actor y amigo del Presidente tampoco se lo quiso perder. En la lista de invitados también figuraban Susana Giménez, Graciela Borges y Marcelo Tinelli, que agradeció la invitación pero se excusó por estar de viaje.

Gobernadores, farándula y tango en el agasajo de Macri a ObamaTambién hubo deportistas como el ex NBA Fabricio Oberto o el técnico de Boca Guillermo Barros Schelloto, que se mezclaron con los tres jueces de la Corte, el gabiente de Macri y una comitiva larga de legisladores; como Miguel Pichetto y Gerardo Zamora, vitales para aprobar al acuerdo con los holdouts. Entre chacareras, vinos Catena Zapata, burrata y cordero, se mezclaron con escritores como Claudia Piñeiro, Marcos Aguinis y Santiago Kovadloff o el politólogo Vicente Palermo.

Poco después de las 20.15, los dos presidentes llegaron juntos con sus respectivas esposas y en medio de exorbitantes medidas de Seguridad. Se ubicaron en la mesa central que compartieron con Marcos Peña, la canciller Susana Malcorra y el la consejera de Seguridad Susan Rice.

Macri fue el primer en tomar la palabra para hacer el brindis. Y empezó en inglés. Agradeció la visita y el momento elegido por su par estadounidense y le habló a Michelle. “Yo le digo a mi esposa ´la encantadora´ pero permitáme decirle que están todos encantados con usted” se rindió el presidente y anfitrión. En sintonía con los discursos del mediodía, Macri exhortó a su par norteamericano a trabajar en las beneficios y necesidades compartidas, como el combate contra el narcotráfico y el terrorismo. También se entusiasmó con inaugurar una nueva etapa en la relación bilateral. “Esto significa no alineamientos automáticos. Con nosotros va a tener un diálogo de buena fe y confianza. Lo invito a brindar por el futuro de nuestros países por el bienestar de nuestra gente y por la paz”, culminó Macri.

Obama, a su turno, volvió a elogiar la gestión del presidente argentino. “Vemos que usted desea comprometer a la Argentina a entrar a la comunidad global. Esto bueno para la región”, dijo. Tras hacer enumerar los atributos en común y hacer un repaso de lo mejor de su jornada, se refirió al Papa, algo que también había hecho Macri. “Compartimos los valores de libertad, oportunidad y un compromiso ante los derechos humanos e intentamos cumplir con el ejemplo de un argentino singular, su Santidad el Papa”, dijo. También, aprovechó para citar a Borges, en lo que pareció un guiño a las dos administraciones, que tuvieron eslóganes parecidos de campaña.  “Como dijo Borges, ´creo que en este país tenemos cierto derecho a tener esperanza”.  Después terminó: “Al gran pueblo argentino, salud”.

Enseguida llegaría un momento incómodo para él. Una bailarina profesional lo sacó a bailar tango. Y el hombre más poderoso del mundo hizo lo que pudo: poco.

El presidente provisional del Senado Federico Pinedo contó que Macri lo presentó como “el amigo de Frank Underwood”, el protagonista de la serie House of Cards. Obama fue más allá. “Oí que hizo un gran gobierno y que la gente estaba muy contenta”, se reivindicó filoso.

Fuente: clarin.com

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