El show de Andrés incluyó un homenaje a Los Abuelos de la Nada reuniendo a Cachorro López, Daniel Melingo y Gustavo Bazterrica”. “Va por vos Miguel Abuelo”, dijo el cantante, que luego brilló con un repertorio de clásicos bien rockeros.

La noche del sábado, en el show de Andrés Calamaro en el Personal Fest, venía por los carriles naturales. El fresco viento no ayudaba para entrar en calor, pese a la seguidilla de clásicos habituales de un recital del Salmón, que arrancó con “Alta Suciedad”. Calamaro se limitaba a encadenar un tema detrás del otro de su repertorio más rockero, sin ningún tipo de comentario, más que un “Muchas gracias, Buenos Aires”. Pero de pronto, Andrelo sorprendió a todos en GEBA, al tomar el micrófono y decir: “Hace muchos o pocos años Miguel Abuelo nos reunió como Los Abuelos de la Nada. Hoy vamos a reunirnos por primera vez todos los que estamos y brindar por los amigos ausentes. Así presentó a los caballeros Cachorro López, el vasco Gustavo Bazterrica y Daniel Melingo”, anunció y marcó un quiebre en la noche.

Luego de la ovación del público, que poco y nada sabía de la sorpresa, Calamaro y sus ex compañeros en los ‘80 arrancaron con “No te enamores nunca de aquel marinero bengalí”, con imágenes de Miguel Abuelo en la pantalla de fondo. “Va por vos, Miguel”, señaló el cantante mirando al cielo. Siguieron con “Costumbres Argentinas”, que engancharon con el estribillo de “Oye cómo va”, de Tito Puente. Cachorro, Melingo y Bazterrica se despidieron del Salmón con un fuerte abrazo mientras el público, que para ese entonces ya estaba bien despierto y sin frío, pidió “una más”, que nunca llegó. Luego, en su Facebook, explicó el por qué: “Saludamos a una -francamente- impresionante ovación que no sonó a nostalgia, fue un trueno de alegría y de emoción genuina. No habíamos ensayado una tercera canción, que el público razonablemente reclamó, pero la cosa salió mas que bien y nos abrazamos felices bajo la atenta mirada de nuestros amigos ausentes, seguramente riendo desde alguna parte en el cielo … el infierno un poco”. Luego del inesperado reencuentro, la noche siguió con el Salmón y su poderosa banda rockeando todos los temas, algo bien diferente a lo que se verá en su próxima gira “Licencia para cantar” (10 y 11 de diciembre en el Gran Rex), en donde se presentará con un cuarteto acústico.

El único momento en que se descolgó su guitarra fue para el doblete de “Siete segundos” y “El día que me quieras”, previo a la llegada de Los Abuelos, que también contó con perlitas como “El día de la mujer mundial” y “Tuyo siempre”, súper clásicos como “Crímenes perfectos” y “La parte de adelante” enganchado con “Loco”; y dos temas de su disco “Bohemio” (2013): “Rehenes” y “Cuando no estás”, que se disfrutó con el sensual video protagonizado por Mica Breque y Carla Quevedo en pantalla grande.

Después de “Carnaval de Brasil”, Calamaro volvió a dejar bien alta la vara de la intensidad con “Output Input” y “El Salmón”, que sonaron bien poderosas con el trío de guitarras de Andrelo, Baltasar Comotto y Julián Kanevsky.

“Sin decir una palabra” y “Sin documentos” fueron los dos clásicos de Los Rodríguez que encendieron al público, que entre tema y tema -cuando el Salmón así lo hacía posible- agradecía al grito de “Olé, olé, olé, olé… Andrés, Andrés”. Cerca del final, el Salmón se guardó otro segmento emotivo. Mientras sonaba “Los chicos”, que en su letra reza “muchos amigos se fueron antes que yo y me dejaron solo”, en la pantalla de fondo se veían imágenes de aquellos que fueron “amigos o grandes maestros” de Andrelo: la larga lista abrió con Gardel, siguió con Spinetta, Miguel Abuelo, Pappo, el ex Los Rodríguez Julián Infante, Mariano Mores, pasó por los foráneos David Bowie y Prince; y cerró con Gustavo Cerati, que fue homenajeado especialmente a continuación con el estribillo de “De música ligera”.

“Seguimos con esta noche de primavera y frío”, dijo Calamaro, siempre con su bufanda, antes de la recta final, que incluyó: “Flaca”, “Estadio Azteca” y el clásico de los cierres, “Paloma”.

“Anoche (por el sábado) tenía que ser memorable y lo hicimos memorable, llevamos un póker de ases en la manga, lo demás fue dejarse acompañar por una ventisca fría y cantar bien”, resumió luego Andres, que demostró una vez más su vigencia ante grandes masas, previo a su nueva experiencia en reductos más íntimos y pequeños.

Fuente: larazon.com.ar

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