Cambian las fotos de todas las eras de Charly García en la pantalla de la Sala Argentina del Centro Cultural Kirchner (CCK): en este domingo 23 de octubre, 540 personas se inclinan hacia él en su cumpleaños 65, como cierre del ciclo Octubre García, regido por su curador, el pianista y compositor Darío Jalfin. Y su música, corporizada por nueve exponentes del aura porteña independiente que aún emerge dentro del alguna vez llamado rock nacional, se abre a otras fronteras con todos ellos: los raros músicos nuevos en Buenos Aires. Aún sin masividad.

María Ezquiaga comienza a sonar con su banda Rosal: con un tenue golpe electrónico programado, ella eleva su voz aguda y susurrada en Necesito tu amor y logrará mayor espesor con No se va a llamar mi amor y Love is love para este pop de tres guitarras (dos acústicas y una eléctrica) que tiñen con un color etéreo el pulso ardiente de Charly. Pero luego vendrá la pura entrega de una voz plena en matices. Con su banda, Melina Moguilesvky descifra Cinema Verité con agudos sin tensión; llega hasta Adela y el carrousel y reconecta las disonancias de Plateado sobre plateado. ¿Qué secretos capta con el brazalete rojo de Say No More en su brazo, mientras sonríe?La obra de Charly García en tono indie

Charly García es y será vanguardia en todos los géneros. Por ello, Darío Jalfin y Los Alquimistas buscan llegar a él desde su voz afable, el piano, y las improvisaciones de la flauta, el clarinete, sobre la elegancia del cello para Ojos de videotape, Nuevos Trapos y Peperina. Y lo mejor llegará tras ellos: en formato de banda, el cantautor Lucio Mantel, también con su brazalete -y anteojos de rockstar-, podrá cruzar las elegancias tangueras y rockeras de Charly alrededor de Piano barPromesas sobre el bidet, y hasta ofrecerá Demoliendo hoteles en una versión lenta, espesa y experimental, con los músicos inmersos en el misterio.

En la segunda parte de este largo homenaje, Santiago Vázquez -creador de La Bomba de Tiempo- hace flotar ecos africanos cantando en el suelo Rezo por voz, tramando sus arpegios distintivos con una kalimba, y cambia al berimbao para hacer Ángeles y predicadores: Charly también puede sonar étnico en Buenos Aires. Seguido a él, Javier Maldonado -de traje años 40 y bigote negro-, ofrece una versión algo contrariada de El tuerto y los ciegos. Cuando la gente suma sus coros en Confesiones de invierno, el calor emotivo vuelve a Charly, y luego Maldonado se queda solo al piano para gritar Influencia, como en un café concert urgente.

Sin impostar arrabales ni seriedad académica, Tatadios Cuarteto pondrá a dialogar su cruce de tango experimental, el jazz y lo contemporáneo, alrededor de la voz tranquila y expresiva de Florencia Ruiz, enlazando aYendo de la cama al living con Superhéroes. Y juntos ganan calor en No bombardeen Buenos Aires y Vos también estabas verde. Aunque el homenaje se extienda nadie se irá: queda mucho por probar de Charly en estos tonos indie.

La banda ChauCoco! procesa con su clarinete bajo, los teclados dolidos y las guitarras estridentes de Rodrigo Ruiz Díaz (también cantando, sin descollar) dos melodías imbatibles del bicolor: Canción de dos por tres, Ya no quiero volverme tan loco y Say No More. Y para el final, Alfonso Barbieri empleará su seria sensualidad para explorar Mr. Jones, Tribulaciones, lamento y ocaso de un tonto rey imaginario o no, esa fábula sinfónica del Sui Generis menos escuchado, y buscará su tono más rockero en la ardida No importa (del disco Kill Gil). Así deja latiendo el deseo y la necesidad. Para respirar a Charly con la porteñidad del siglo XXI, lo mejor aún sigue en el porvenir.

Fuente: clarin.com

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