Se la conoce también como la dieta cavernícola, la dieta de la Edad de Piedra y hasta la dieta de los cazadores-recolectores. El famoso plan alimenticio del Paleolítico se basa en evitar los alimentos refinados, las grasas trans, los productos lácteos y azúcares y consumir en cambio, proteínas magras, verduras, frutas frescas y grasas saludables a través de los frutos secos, semillas, palta y aceite de pescado.

Entre los beneficios para la salud más promocionados, se reconoce que mejora los lípidos en la sangre, genera una pérdida de peso y fortalece el sistema inmune. También, se ha comprobado científicamente que ayuda a evitar enfermedades degenerativas como la obesidad, el cáncer, la diabetes, el Parkinson, el Alzheimer, la depresión y la infertilidad.

La dieta paleolítica se ha insertado en la conciencia de las masas populares y les quitó rigor a muchas otras dietas hasta entonces conocidas. Pero su efectividad ahora fue puesta en duda.

Por qué “no”. Marlene Zuk es una bióloga evolutiva de la Universidad de Minnesota, Estados Unidos, que promueve el movimiento Paleo Fantasy Targets, ‘desenmascarando’ algunos puntos de la dieta paleolítica.

Desmitifican la dieta Paleolítica

La además autora del libro Paleofantasy, sugiere que debido a los cambios diversos en los genes, a distintos ritmos, no hay razón alguna para esperar que el humano actual sea genéticamente idéntico a las personas que vivieron en el período Paleolítico. “La evolución no se produjo así. No fue que un día se llegó al ser humano perfecto y las cosas se quedaron allí. Los seres humanos han estado en constante evolución. Algunos de los genes que tuvimos por entonces eran iguales a los que tuvimos cuando la vida era acuática y nadie sugiere que comencemos a alimentarnos por filtración”, señala según el artículo publicado en The Guardian.

Muchos biólogos evolutivos, al igual que Zuk, piensan sin embargo que esta teoría es incorrecta. El argumento a favor de la denominada “dieta paleolítica” es el siguiente: el cuerpo humano se adaptó a la vida en la Edad de Piedra y la genética ha cambiado muy poco desde entonces, esto significa que, desde el punto de vista biológico, el humano está mucho mejor adaptado a la dieta de los cazadores-recolectores que existía antes de la agricultura.

Sin embargo, el libro Paleofantasy recientemente publicado por Zuk podría ser el lema de una nueva forma de pensar.

La leche y el cambio genético. Un ejemplo de un cambio genético en los últimos 10 mil años es la tolerancia a la lactosa. Los bebés sobrevivían con leche, pero después del destete era poco usual que la toleraran y podía causar síntomas tales como dolor de estómago y diarrea.

La ganadería para el hombre de Cromañón (el Homo sapiens más antiguo del continente europeo de unos 40 mil años de antigüedad) empezó por sacrificar animales para extraer su carne y piel, pero no los aprovechaban por su leche, ya que habrían sido incapaces de digerirla. Todos los bebés mamíferos pueden asimilar la leche, pero el gen que lo permite se ‘apaga’ a la edad de destete.

Sin embargo, aquellos humanos que pudieron consumir productos lácteos sin molestias empezaron a beber leche de vaca. Esto les dio una ventaja evolutiva, ya que no sólo tenían una fuente adicional de comida, sino una bebida no contaminada. Así que ellos sobrevivieron y transmitieron a sus hijos la variante genética que tolera la leche.

“Nuestros cuerpos han cambiado en los últimos 10 mil años. El ejemplo de la leche es una prueba de ello. Los genes se modificaron extremadamente rápido, logrando que al menos algunas poblaciones puedan digerir leche en la adultez”.

Las ‘fantasías’ que menciona Zuk en su libro parten de la supuesta teoría de que la evolución produce mínimos cambios en un lapso de millones de años. “Esto significa que no hemos tenido suficiente tiempo para adaptarnos al mundo industrial y moderno, y que seríamos más sanos y felices si viviéramos como nuestros ancestros”.

Y agrega en declaraciones a Slate.com: “Es cierto que no hemos evolucionado a la par del mundo. Nuestros cuerpos, por ejemplo, no están preparados para estar detrás de una computadora todo el día. Esto puede traer graves problemas para la salud. Pero el asunto es más complejo que eso. Ser bípedo tiene un gran precio en el esqueleto del ser humano, pero no por eso deberíamos anhelar ser cuadrúpedos”.

“No sabemos con exactitud lo que comían nuestros ancestros. Parece ser que comían más carbohidratos y almidón de lo que pensábamos. La comida también variaba dependiendo de la región y los cultivos. Por esto, es difícil definir una dieta única y universal”, concluye.

Celebridades que eligen la dieta paleo:

  • Uma Thurman: la actriz protagonista de la saga de Kill-Bill, mantiene un régimen estricto siguiendo un estilo de vida paleolítico. Una gurú de la alimentación centra su dieta en productos integrales, ricos en nutrientes.
  • Jessica Biel: la actriz y modelo estadounidense, además de ejercitarse a diario –una gran seguidora de Crossfit– confiesa seguir una dieta exclusivamente paleolítica. “Simplemente funciona para adelgazar y para eliminar líquidos”.
  • Eva La Rue: La actriz de CSI: Miami resulta ser una apasionada del estilo de vida paleolítico. “Soy una gran creyente en The Paleo Solution (un libro publicado por Robb Wolf). Desde que adopté este plan me siento y me veo mejor. Sé que estoy dando un buen ejemplo a mi hija”.

Fuente: SinMordaza.com

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