“Chernóbil fue una gran lección para la humanidad, y sus consecuencias hasta hoy tienen impacto en la naturaleza y la salud de las personas”, señaló el mandatario ruso Vladimir Putin en un mensaje publicado en la página web del Kremlin.

El presidente ruso destacó que “la magnitud de la tragedia pudo ser inconmensurablemente mayor de no haber sido por el valor ejemplar y sacrificio de los bomberos, militares y médicos, que cumplieron con honor su deber profesional y ciudadano”.

“Mucho de ellos sacrificaron sus vidas en aras de la salvación de de otros”, agregó, y recalcó que todos aquellos que participaron en la liquidación son considerados “verdaderos héroes”.

“Inclinamos nuestras cabezas ante la memoria de los fallecidos. Y, por supuesto, expresamos nuestra profunda gratitud a los liquidadores veteranos, que no olvidan a sus compañeros que ya no están, que ayudan a su familias y realizan una activa y necesaria labor social”, concluyó el jefe del Kremlin.

En Ucrania, en tanto, se hicieron varias vigilias que comenzaron a la 1.23 de hoy hora local (19.23 de Argentina), la hora exacta en la que tuvo lugar la explosión del reactor número 4 de la central el 26 de abril de 1986.

Uno de los actos tuvo lugar en la ciudad de Slavutish, situada a 50 kilómetros de la planta pero fuera de la “zona de exclusión” de 30 kilómetros ordenada en torno al epicentro del desastre.

La localidad fue creada para acoger a algunos de los habitantes evacuados de las ciudades más afectadas, como Pripiat, así como a los trabajadores que siguen trabajando en el recinto atómico.

El presidente ucraniano, Petró Poroshenko, es esperado hoy en la “zona de exclusión” y en la central de Chernóbil, precedido por las protestas de “liquidadores” que exigen en Kiev que se les devuelvan las ayudas y beneficios sociales perdidos en los últimos años.

Antes, en el complejo de arte nacional “Museo Mystetskyi Arsenal” de Kiev, el mandatario asistió a otro acto dedicado a la tragedia, en el que se mostró un cuadro de la artista Maria Primachenko dedicado a su sobrino Valeri Jodemchuk, el único operador de la planta nuclear que murió la noche de la explosión.

El peor accidente nuclear de la historia, en la central de Chernóbil, a 120 kilómetros de Kiev, liberó a la atmósfera más de 50 millones de curies de radiación y contaminó vastas zonas de este país, de Bielorrusia y de Rusia.

Existe cierto consenso que 31 personas fallecieron de forma directa por la explosión, pero la cantidad de fallecidos desde entonces por trastornos genéticos, malformaciones de órganos internos y cáncer como consecuencia de la radiación está en disputa con cálculos que ascienden al medio millón.

Fuente: telam.com.ar

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