La bolsa de San Pablo cae un 5,95 % al día siguiente del ballottage en el que perdió Neves, el favorito de los mercados; los papeles de la petrolera estatal se desplomaron y el dólar alcanzó su máximo desde 2008.

Los mercados reaccionan con resistencia tras la reelección de la presidenta de izquierda Dilma Rousseff, anoche, en Brasil. Los mercados se hunden, el real se devalúa y las acciones de las empresas estatales están en picada.

Brasil despertó con la mirada puesta en el corro paulista, que en las últimas semanas había mostrado su favoritismo por el candidato opositor Aécio Neves, quien ayer perdió las elecciones frente a Rousseff.

La Bolsa de Valores de San Pablo cae 4,71, con su índice Ibovespa en 49.493 puntos, tras hundirse más temprano hasta un 6 por ciento (48.850 puntos).

Los papeles de la petrolera estatal brasileña Petrobras y los títulos de las principales empresas de servicios básicos de Brasil caían con fuerza el lunes, frente al temor de que las políticas de Rousseff afecten sus ventas y ganancias.

Las acciones de Petrobras se desplomaban un 12 por ciento, mientras que los papeles preferentes de Eletrobras perdían un 11,5 por ciento.

Los papeles de la petrolera estatal, centro de un escándalo de corrupción, también cayeron en Europa. Las acciones cotizaban a 5,13 euros al comienzo de la jornada en Fráncfort, un 11,6% menos que la última cotización, del viernes último.

En el mercado de divisas, el real brasileño caía con fuerza y se depreciaba un 3,40 % frente al dólar, moneda que comenzó la semana negociada a 2,55 reales para la compra y 2,552 reales para la venta en el tipo de cambio comercial.

El viernes último, la moneda brasileña había cerrado con alza de 1,99%, y la bolsa había avanzado 2,42%, tras acumular una caída de 6,7% en la semana.

La presidenta fue reelegida en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales del domingo con un 51,64 % de los votos, frente al 48,36 % del abanderado del Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB), que prometía implementar una receta de corte liberal en la economía.

Los mercados achacan a Rousseff una política con demasiada injerencia del gobierno, que no consiguió estimular el crecimiento ni mejorar la competitividad y le piden definir con urgencia quién será el próximo ministro de Hacienda, después de que Dilma prometiera en su campaña que reemplazará al actual, Guido Mantega.

Petrobras fue un tema recurrente en la campaña, pero no por su rendimiento económico, sino porque, según revelaciones, existió una red de cobro de sobornos dentro de la empresa estatal que habría beneficiado al gobernante Partido de los Trabajadores (PT).

Fuente: lanacion.com.ar

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