El Gobierno de la presidenta Cristina Fernández ha conseguido dar un paso gigante en la relación de Argentina con los inversores internacionales. Después de unas 17 horas de reunión, el ministro de Economía argentino, Axel Kicillof, consiguió firmar en la capital de Francia un acuerdo mediante el cual Argentina se compromete con el Club de París a pagar 9.700 millones de dólares (7.132 millones de euros) en un mínimo de cinco años. El acuerdo se logró después de más de 17 horas de reunión, cuando eran la una de la madrugada del jueves de Argentina y las seis de la mañana en París.

Tantas veces había ido el cántaro de Argentina a la fuente del Club de París y tantas veces se habían roto o pospuesto las negociaciones, que parecía casi inalcanzable un acuerdo con este foro de 19 países acreedores. El primer pago será de 1150 millones de dólares (845 millones de euros). El Gobierno de Fernández deberá abonarlo en efectivo; una primera parte de 650 millones de dólares la entregará el próximo julio y en mayo de 2015 pagará los 500 restantes. A partir de las presidenciales argentinas, que se celebrarán en octubre de 2015, será otro Gobierno el que tenga que afrontar la deuda. La siguiente entrega se efectuará en mayo de 2016. Argentina se ha comprometido a afrontar el pago en los próximos cinco años si los países del Club efectúan inversiones que faciliten la liquidación de la deuda. Si no se cumpliera esa condición, dispondría de dos años adicionales.

En 1956, Argentina solicitó una reunión en París con todos sus Gobiernos acreedores. Así nació el Club de París, una asociación de 19 países a los que Argentina debe 9.700 millones de dólares. Está integrado por Alemania, Australia, Austria, Bélgica, Canadá, Dinamarca, Estados Unidos, España, Finlandia, Francia, Irlanda, Italia, Japón, Noruega, Rusia, Holanda, Reino Unido, Suecia y Suiza. En realidad, Argentina le debe dinero a 14 de los 19 integrantes del club, más Israel, que es miembro adherente. Los mayores acreedores son Alemania y Japón, quienes abarcan el 60% de la deuda. Y le siguen Holanda, Italia y Estados Unidos.

Uno de los principales escollos para saldar la deuda se produjo cuando el Club exigió la intervención del Fondo Monetario Internacional en la evaluación de la economía Argentina. El Gobierno de Fernández, que siempre acusó al Fondo de haber hundido al país en la crisis de 2001, se negó de lleno a la inspección del FMI. Y, finalmente, se salió con las suyas. A cambio tuvo que hacer concesiones en el monto inicial del pago.

La mitad de la deuda se había contraído antes de 1983. Y de esa mitad, la mayor parte corresponde al Gobierno de la última dictadura (1976-1983). El resto corresponde en un 9% al gobierno de Raúl Alfonsín (1983-1989), mientras que el 42% restante lo asumieron los presidentes Carlos Menem (1989-1999) y Fernando de la Rúa (1999-2001), según informa Página 12.

Tras alcanzar el acuerdo, el Club ensalzó el jueves en un comunicado “los progresos hechos por la República Argentina hacia la normalización de sus relaciones con los acreedores, la comunidad financiera internacional y las instituciones tras la crisis de 2001”. Por su parte, Axel Kicillof emitió un comunicado donde glosaba la ardua historia de negociaciones entre Argentina y el foro: “La búsqueda de una solución para la deuda impaga con el Club de París fue siempre un objetivo de este Gobierno, que en 2008 tomó la decisión de saldarla en su totalidad en un único pago. Con el decreto ya firmado, la decisión fue frustrada por el estallido de la crisis financiera mundial y la caída de la casa Lehman Brothers. La iniciativa se pospuso hasta la fecha”.

El pasado marzo, Cristina Fernández viajó a Roma para visitar al Papa. Y después marchó a París, donde consiguió que el presidente de Francia, François Hollande, apoyara públicamente las negociaciones con el Club. “Esperamos que la Argentina salga de sus problemas financieros. Estamos haciendo todo lo posible para apoyar los trámites en el Club de París porque corresponde a los intereses de ambas naciones”, declaró Hollande. Eran solo palabras. Pero se hicieron realidad el jueves en el ministerio de Economía de Francia, sede del Club.

Tanto este acuerdo, como el que logró el Gobierno el mes pasado con Repsol para compensarla por la expropiación de YPF, son clave para facilitar la entrada de capital extranjero en el país. A eso hay que añadir también el acuerdo al que llegó Argentina con el FMI para implantar un nuevo índice de precios el pasado enero que sinceró las cifras de la inflación manipuladas a los siete últimos años.

Fuente: economia.elpais.com

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