La presidenta brasileña Dilma Rousseff arrancó una carrera contrarreloj para reconstruir una nueva coalición en el Congreso que impida su destitución, mientras el PMDB, su mayor aliado ahora convertido en rival, busca minarle el terreno.

El centrista Partido Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) del vicepresidente Michel Temer, primero en la línea de sucesión si cae Rousseff, oficializó el martes la ruptura de la alianza con el Partido de los Trabajadores (PT) y su apoyo abierto al impeachment.

Contrarreloj, Dilma inició negociaciones en el Congreso para evitar juicio político“Algunos ya dicen internamente que se trata de una nueva fase del gobierno, en que sale un aliado de vieja data y se mantienen otros aliados”, dijo a periodistas el jefe del gabinete personal de la mandataria, Jaques Wagner.

Dilma y el ex mandatario Luiz Inácio Lula da Silva anoche en el Palacio del Planalto sobre la nueva composición del gabinete luego del portazo del poderoso PMDB.  

En la reunión participaron representantes del Partido Popular y el Partido Republicano, a los que se les propuso ocupar cargos dejados vacantes por el exaliado.

A pesar de no poder asumir como ministro pues la Corte suspendió su nombramiento, Lula mantuvo ayer reuniones con representantes de varios partidos que podrían ocupar los 7 ministerios que corresponden al PMDB.

Rousseff canceló el viaje que tenía previsto esta semana a Washington -donde participaría de una cumbre sobre seguridad nuclear- y se enclaustrará en el palacio presidencial de Planalto para negociar los cargos que quedarán vacantes.

Tanto Rousseff como Lula y el resto del gobierno denuncian el impeachment como una tentativa de “golpe de estado” institucional, sin bases jurídicas.

El PT llamó a manifestaciones de protesta el jueves, mientras se prepara para la lucha por los votos en el Congreso.

La estrategia debe cambiar con la salida del PMDB de la coalición. El objetivo es ganar ahora la votación en la cámara de Diputados, donde ningún partido está cerca de tener el control. En el senado, Temer tiene más fuerza.

Con la salida del PMDB, que tiene 69 de los 513 diputados, la base aliada al gobierno cuenta con 216 legisladores, 58 del PT.

“Tenemos que monitorear cómo (esa decisión de ruptura del PMDB) impacta en la bancada de la Cámara de Diputados. Ciertamente habrá un impacto, nuestra expectativa es que sea reducido”, dijo a la AFP Alfonso Florence, líder del gobierno en la Cámara.

En una eventual votación, que se estima será en abril, el PT necesita 172 votos para parar el impeachment. Se aprobaría con una mayoría de dos tercios (342 diputados) de la cámara baja y más de la mitad del Senado.

El margen es pequeño por lo que las negociaciones para la conformación del nuevo gobierno serán tan importantes. Ministerios y cargos serán ofrecidos a los partidos leales a cambio de su voto en el plenario.

“Cuando el mayor partido aliado del gobierno desembarca, surge la pregunta: ¿quién se queda? Algunos pueden quedarse un tiempo, pero tienen en algún punto que pensar en el futuro (…) Otros aprovechan para quedarse y lucrar en este momento antes de salir”, explicó el politólogo de la Universidad Nacional de Brasilia (UNB), Everaldo Moraes.

El Partido Progresista (PP), otro aliado de peso del PT que cuenta con 49 diputados y un ministro, decide este miércoles si permanece en el gobierno.

Su salida representaría una herida casi letal para la impopular mandataria de izquierda, que enfrenta una severa crisis que se alimenta de los escándalos de corrupción de la estatal Petrobras y de una recesión de dimensión histórica, a poco más de cuatro meses de los Juegos Olímpicos de Rio de Janeiro (del 5 al 20 de agosto).

Fuente: ambito.com

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